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"Cinema Paradiso"

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lunes, 18 de marzo de 2019

"Cien Años de Perdón" de Daniel Calparsoro (2016) - Por Marilyn Rodríguez


LA CORRUPCIÓN EN EL CINE 
CIEN AÑOS DE PERDÓN, Daniel Calparsoro, 2016



Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” y “El Gallego”. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?


Primera hora de la mañana. La sede central del Banco Mediterráneo acaba de abrir sus puertas al público. Fuera llueve torrencialmente. Un grupo formado por seis hombres encapuchados entra en el establecimiento con el objetivo de robar todas las cajas de seguridad que puedan. A priori, el plan no presentaba ninguna complicación, ya que previamente se había excavado un túnel que conectaba el banco con una estación de metro en desuso. 


No será la única complicación que se les presente, puesto que la intensidad de la lluvia ha provocado que el túnel se inunde por completo impidiendo la huída.


Los líderes de la banda son “el uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “el gallego” (Luís Tosar) ambos son viejos conocidos, ya han perpetrado algún golpe juntos; el uruguayo es el encargado de negociar con la policía sus exigencias para salir del edificio con el botín. La vida de los rehenes sirve de moneda de cambio. 


El contenido de una de las cajas de seguridad y objetivo del líder de la banda, pondrá en solfa a todo el gobierno del país, puesto que es el propio gabinete, el interesado en hacerse con el contenido de la caja, cuyo propietario es un ex miembro del partido, ahora en coma en un hospital. La desconfianza y la sospecha se va instalando entre los dos atracadores a medida que surgen las complicaciones. 


De la negociación, por parte de los cuerpos de seguridad, se hará cargo un experimentado y alto cargo del CNI (José Coronado), el cual tendrá carta blanca para dirigir la operación al margen de los otros cuerpos policiales que ignoran el entramado político. A su vez, el jefe del gabinete de la Presidencia (Raúl Arévalo) intentará por todos los medios que el contenido de la caja de seguridad no salga a la luz pública, puesto que provocaría un gran escándalo de corrupción política de grandes consecuencias, llegando a desestabilizar los cimientos gubernamentales. Así, ejerciendo toda la presión posible hacia los atracadores, donde la suerte de estos no les importa demasiado, sino conseguir la comprometida documentación, se iniciará un asedio y derribo; una carrera contrarreloj para la huida desesperada y, de paso, salir vivos.


No estamos acostumbrados en este país a las producciones de este género, a los thrillers, al cine de robo y atracos o, en general a las cintas de acción y aún menos, con un atraco de por medio. Ver que de vez en cuando hay algún valiente que se lanza a la piscina con algo semejante, es muy loable y de agradecer. 


Coproducida por España y Argentina y con guión de Jorge Guerricaerrechevarría, responsable del guión de “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009) “Carne Trémula” (Pedro Almodóvar, 1997) o “El día de la bestia” ( Alex de la Iglesia,1995 ) Cien años de perdón es una cinta muy entretenida y un buen Thriller. Rodada a caballo en Argentina y España con actores de ambos países. Calparsoro le otorga buenas dosis de tensión a la narración, fluida y rápida en su primera parte, muy efectista visualmente, así como una buena puesta en escena, consiguiendo mantener la atención del espectador en todo momento. 


Destaca la interpretación de la pareja protagonista, donde si el gran Luis Tosar, está magnífico (¿cuando no lo está?) el argentino Rodrigo de la Serna está aún mejor, alzándose como triunfador en este duelo actoral y transmitiéndonos una buena química entre ambos.


Un entramado de corrupción política y engaños que por desgracia nos es muy familiar en nuestro país, desde años, aunque la realidad supera a la ficción, en este caso, pese a que el director de obras como “Salto al vacío” (1995) niegue que sea una cinta política y así lo manifiesta:-“ Cien años de perdón’ se plantea como una película de atracos, como una película de género, de entretenimiento. Estamos buscando hacer un retrato de la sociedad española con una mirada cargada de ironía para sacarle una sonrisa al espectador. Pensamos que si íbamos a tratar el tema de la corrupción como trasfondo que había que hacerlo de una forma que no fuera un coñazo. Si no sería como el telediario, lo que vemos todos los días en los periódicos. Tampoco queríamos dar una lección, queríamos proponer una fiesta con todo esto”.


Ya lo decía Bertold Brecht:" que ladrón no es quien roba un banco, sino quien lo funda”. No es de extrañar que con la que está cayendo, empaticemos con los atracadores, poniéndonos de su lado, puesto que los malos no son tan malos, ni los buenos, tan buenos.


Si bien es cierto que Cien años de perdón no pasará a la historia como una de las mejores películas de la historia, sí que es una buena recomendación para el puro entretenimiento.


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