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"Cinema Paradiso"

"Cinema Paradiso"

martes, 27 de marzo de 2018

"The People versus Larry Flynt / El Escándalo de Larry Flynt", Milos Forman. 1996 - Por Marilyn Rodríguez



En la primera mitad de los años setenta la sociedad americana empieza a vivir tiempos de revolución sexual, lo que aprovecha un empresario para montar una cadena de locales de strep-tease y posteriormente construir un imperio en torno a las revistas con desnudos y principalmente la cabecera Hustler, competencia directa de la célebre PlayBoy de Hugh Heffner.



Película biográfica sobre la figura del controvertido y polémico Larry Flynt, irreverente, soez y visionario creador de imperio Hustler, una de las revistas pornográficas más conocidas; desde sus inicios, hasta convertirse en multimillonario, pasando por sus múltiples problemas con la justicia, hasta el atentado que sufrió por parte de un segregacionista ofendido, y que le postergó a una silla de ruedas paralizado de cintura para abajo.


Con guion de Scott Alexander y Larray Laraszewski, guionistas de “Ed Wood” , de Tim Burton, y producida por Oliver Stone, Milos Forman llevó a la pantalla esta biografía, quizá con algún exceso de idealización, o quizá que el propio personaje es excesivo y desmedido en sí mismo, aunque provocadora, esta película sobre el polémico editor Larry Flynt.



Woody Harrelson se pone en la piel del golfo y desvergonzado Flynt, en él derrocha un admirable arte de gestualización, que, en ocasiones, puede rozar la parodia. Courtney Love, parece interpretarse a sí misma, dando vida a su alcohólica y drogadicta esposa, y por último al sólido y efectivo Edward Norton en el papel de abogado y paladín de la libertad de expresión, el cual deberá enfrentarse a las más altas instancias judiciales, y a la vez de la hipocresía de la sociedad del momento. La cinta recoge magníficamente, tanto en el vestuario como en la caracterización de personajes, la estética de los años setenta y en la BSO, a cargo de Thomas Newman encontramos estupendos temas musicales de la época.



A diferencia de algunas críticas sobre la película, mezcla de biopic y drama judicial, que manifiestan lo contrario, es en la reconstrucción de los distintos altercados judiciales y la lucha contra el sistema vividos por Larry Flynt, en mi opinión, la parte más interesante y lograda de la película. Forman convierte a Flynt, a través de su abogado Alan L. Isaacman, en adalid de la libertad de expresión, en una lucha sin tregua sobre la autocensura, la represión o la tolerancia, y conforma un interesante debate sobre los derechos fundamentales, en definitiva sobre los enemigos de la Magna Primera Enmienda de la Constitución norteamericana.



El polémico cartel de la película donde aparece el protagonista crucificado cubierto con la bandera americana a modo de taparrabos y colocado encima de un pubis femenino, levantó ampollas entre las instituciones eclesiásticas y de los guardianes conservadores de la moral cristiana de la sociedad americana, una sociedad que empuña un arma con una mano y lee el Play Boy con la otra. A fin de cuentas, citando a George Orwell “la libertad consiste, entre otras cosas, en poder decir y mostrar lo que la gente no quiere ver”.


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