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"Cinema Paradiso"

"Cinema Paradiso"

lunes, 15 de enero de 2018

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2017: "BEACH RATS"


Dirección: Eliza Hittman
País: Estados Unidos

Un adolescente de Brooklyn sin objetivos lucha por escapar de su desoladora vida familiar y averiguar cuestiones sobre su identidad, mientras pasa el tiempo con sus amigos delincuentes, una posible nueva novia y hombres mayores que conoce online. (FILMAFFINITY)
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Presentada en Sundance, es el segundo largometraje de la valiente Eliza Hittman, que ya destacó en su ópera prima It Felt Like Love (2013) con un relato sin tapujos sobre el despertar sexual. En esta nueva incursión en la intimidad de un joven personaje, ahora masculino, se desplaza a Brooklyn para contarnos sus peripecias en este terreno, en concreto vía una página de citas online en la que se graban otros hombres desnudos, semidesnudos o deseando estarlo tras lograr el oportuno match. Evidentemente esta actividad la mantiene en secreto, de noche en el ordenador de su cuarto, pues su madre y su hermana que conviven con él no sospechan de esta doble vida, ni tampoco sus tres amigos heterosexuales con los que se droga y deambula para flirtear con chicas. Una de ellas se fija en él, por ser el más agraciado y quizá también por ser el que no pretende lo primero acostarse con ella, rechazo que se confirma cuando la invita a su hogar, entonces para frustración de su acompañante, aunque esto no evitará que se sienten las bases de una relación condenada al fracaso. Establecidos así los cuatro ejes interactuantes del protagonista (familia, amigos y pareja, más el virtual), es casi milagroso que logre mantenerlos independientes durante buena parte del metraje, sobre todo para quien no parece ser especialmente ingenioso ni espabilado: recordemos ante todo que su conflicto es interno.


Pero Hittman pone demasiado el acento en este componente introspectivo, que pasa de ser núcleo del drama a pervertir su desarrollo. No hemos mencionado al padre enfermo terminal de cáncer porque lejos de añadir un obstáculo dramático su muerte prematura se despacha en elipsis y no tiene mayor repercusión. No puede ignorarse que la tragedia con toda seguridad ha socavado la confianza y el bienestar del joven, lo cual sí influye en la trama principal, pero la manera en que se ejecuta esta subtrama, más cercana a la anécdota, nos impide darle un valor propio. Otro elemento que sí hemos esbozado es el de la relación de pareja, que efectivamente se rompe (lo inevitable de este desenlace excusa el spoiler ), pero lo hace de la forma menos perturbadora posible (ahora no añadimos más porque esto si conviene presenciarlo sin datos previos). La propia conclusión de la cinta, cuando ya el protagonista es incapaz de desligar esas distintas partes de su vida, se antoja precipitada, casi con una intención de confusión anticlimática para dejar en el aire todo lo que pudiera resultar ajeno o ulterior al camino que ha debido recorrer aquel por sus propios sentimientos.


En verdad Hittman consigue dotar a Beach Rats de emoción genuina, precisamente por dedicarle casi todo el tiempo, limitando los escenarios y los personajes para familiarizarnos con un ambiente muy concreto, aunque sus referentes sean genéricos: unos seres a la deriva hacia los que profesamos tanta pena como compasión. Esta combinación de idiosincrasia y discurso universal conforma una lograda verosimilitud, hasta el punto de que nos contagiamos de las incertidumbres de su héroe y durante buena parte de la historia dudamos también de su orientación sexual y compartimos la frustración de sus encuentros más o menos efímeros. A ello contribuyen las sentidas interpretaciones de sus poco conocidos actores, con el sorprendente Harris Dickinson a la cabeza, secundado por las más expresivas Madeline Weinstein y Kate Hodge, así como un estilo transparente del que un ojo analítico casi se olvida en beneficio del propio discurrir del drama.


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