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"Cinema Paradiso"

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domingo, 21 de abril de 2019

Man Bites Dog / Ocurrió cerca de su Casa” de Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde (1992) - Por Frank Binueza





Un equipo documental sigue las aventuras de Ben, un asesino en serie y ladrón, mientras ejerce su oficio. El carismático e ingenioso hombre los expone a un mundo lleno de arte, música y profundas reflexiones sobre la sociedad y la vida, mientras mata y roba de forma inescrupulosa a jubilados y personas al azar. Al explicar con una frialdad sádica los métodos de su “trabajo”, Ben empieza a involucrar al equipo de cámaras en sus actividades, y rápidamente se verán envueltos en una espiral de locura y violencia con inesperadas consecuencias…



“Y el lastre de la sociedad, como todos los saben… es la violencia”



Flamante ganadora del Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes de 1992, “Man Bites Dog” es un verdadero festín de violencia y locura, en donde la sangre, la perversión y lo absurdo van de la mano con un exagerado humor negro. Filmado en blanco y negro, bajo el formato de falso documental, con un mínimo presupuesto, y con los tres directores fungiendo como actores protagónicos, la cinta es una sátira poderosa, a veces divertida, y a menudo inquietante, sobre la obsesión de los medios de comunicación por la violencia en la vida real.



El protagonista es un ser vil e inestable, pero indudablemente carismático, quien es capaz de componer bella poesía y tocar el piano, y tener buenas relaciones con su familia y amigos, pero que a la vez, es una bestia violenta, que sin el más mínimo escrúpulo es capaz de matar hombres y mujeres, niños o ancianos. Nunca el blanco y negro se volvió tan sucio en pantalla, y jamás el humor escatológico evitó sin tantos rodeos buscar una moraleja sentimental. Odiada por muchos, amada por otros tantos, “Man Bites Dog” no busca tomarse en serio, pero su propuesta tan realista la vuelve una cinta indispensable, pero no apta para todo público, una visión de la violencia y su escandalosa exaltación.



FICHA TÉCNICA:

Nombre: “C'est arrivé près de chez vous / Man Bites Dog / Ocurrió cerca de su Casa” (1992)

Directores: Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde

Guion: Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux, André Bonzel, Vincent Tavier

Reparto: Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux, Jacqueline Poelvoorde Pappaert, Nelly Pappaert, Hector Pappaert, Jenny Drye, Malou Madou

Género: Falso Documental, Comedia Negra, Sátira.

País: Bélgica.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Diciembre Grotesco: "VASE DE NOCES / THE PIG FUCKING MOVIE" de Thierry Zéno (1975) - Por Paul Torres


Dirección: Thierry Zéno
País: Bélgica
Año: 1975



“Vase de Noces” es una de esas cintas: prohibida por zoofílica y si esta parafilia es tan aberrante (el “diccionario” del programa Word ni siquiera incluye un sinónimo) aunque muchas sean las historias que hemos escuchado sobre granjeros solitarios y ovejas, entonces la película es una de las más oscuras jamás filmadas. Porque hay quien supo “ver algo” en esta y la prohibió, no una sino varias veces. En Estados Unidos aparece con la etiqueta “Not Rated”; en Nueva Zelanda: “Banned” y en Australia como “Banned”.



Sus detractores y defensores van desde aquellos que la sitúan al lado de ilustres antecesoras como la surrealista “Un perro andaluz” (Un chien andalou, Luis Buñuel, 1928), que no por ser ilustres dejan de incluir escenas perturbadoras (¡Oigan, esa escena del ojo femenino seccionado por una navaja de barbero es una de las más ultra gore de la historia!) y que con esto le hacen un gran favor; aquellos que la incluyen en el terreno del documental de arte y ensayo (“Freaks”, Tod Browning, 1932) con todo y su desfile de seres deformes y reales; al lado del exploitation (resulta interesante saber que en un país como Suecia, mientras el artista –y pesado-, Ingmar Bergman -lo siento, prefiero a Antonioni, Pasolini y Tarkovski-, rueda sus influyentes películas, se filman cintas como “Thriller, A Cruel Picture” de Bo Arne Vibenius del año 1974, una joya sueca del sexploitation, en este caso de esas pelis enmarcadas en lo que se denomina Violación y venganza o Rape and Revenge, con un retorcido barniz feminista: “haga justicia por su propia mano”; que influyó en el Tarantino de Kill Bill y que nos hace formular una pregunta “ociosa”: ¿Tarantino, es pues, un director original o un gran reciclador de temas y películas underground?); quienes la incluyen en el terreno del mal gusto al estilo de las cintas de Russ Meyer y John Waters, el arthouse (que ya es algo) o, de plano, quienes la sitúan en el más infame trash cinema.


Pero ¿de qué trata “Vase de Noces” que tanto revuelo ha levantado? Es la “historia” de un granjero solitario (es el único ser humano de la película) que, de tan solitario, pasa el tiempo en entretenimientos bizarros como ponerle cabezas de muñecas a palomas, decapitar pollos, coleccionar cosas informes en frascos y, cómo alude el más popular de los títulos en inglés, “hacerle la corte” a su cerda, juguetea en el lodo con ella y, se entiende, culmina sus escarceos amorosos cuando esta pare una camada de rosados lechoncitos (por favor, no hacer caso a esas reseñas de internet que dicen que la cerda pare “híbridos humano cerdos” porque tal vez los genes de la puerca eran tan dominantes que los lechones nada tienen de humanos); así pues el hombre intenta ser un buen –cómo patético padre-, tratando de educarlos (tejiéndoles ropita de lana, haciéndoles comer civilizadamente de platos con leche, aunque papá no haya sido tan civilizado al cortejar a su mamá), y, por fin, por ¿celos? termina colgándolos, hecho por el cual mamá cerdita se suicida ahogándose en un charco lodoso. Papá, enloquecido (¡¿Más loco que antes?!) a la vez, se quita la vida después de vaciar el contenido de los frascos (que también contienen sus propios excrementos) e ingerirlos (por lo que enferma), subiendo a una escalera suspendida en el vacío y se cuelga. Y esta es la trama de esta película silente en la cual predomina el sonido ambiental de la granja -y ¡Óperas de Monteverdi!-, en blanco y negro que circula en internet en malas copias.



El que busca ver este filme lo hace buscando el morbo, como dijera alguien, “verla es ver lo prohibido” pero no por ello encontrará un mejor cine e, inclusive, un ejemplo del peor o del más bizarro. No. Editada en DVD en 2009 (alguien debió pensar acertadamente que da dinero lo grotesco), que incluye (según dicen quienes han accedido a este material) un “extra” del director que explica que “el granjero accede a un plano superior de existencia al suicidarse” (lo que nos hace exclamar otra vez un silencioso), “Vase de Noces” es una de esas cintas más afamadas por lo que le rodea que por la verdadera esencia de aquel arte que nos enfrenta al lado más oscuro del ser humano, es decir, el que provoca una reacción (que es la meta, en realidad, de todo el arte) catártica. Es este un filme todo sombras que en eso se queda (no por ello fue un trabajo inicial en la carrera del director, que ha sabido explorar más y más atrevido posteriormente) y en el chiste de mal gusto sobre un granjero que tenía afición por los jamones frescos… demasiado frescos.


sábado, 5 de agosto de 2017

ESPECIAL DE DIRECTORAS: “Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles” de Chantal Akerman (1975) - Por Frank Binueza


SINOPSIS.

La vida de Jeanne Dielman (Delphine Seyrig), una viuda de mediana edad que vive con su hijo adolescente, Sylvain (Jan Decorte), sigue un orden inmutable: mientras el muchacho está en la escuela, ella se ocupa de las tareas domésticas por la mañana y ejerce la prostitución por la tarde. Sin embargo una serie de hechos aparentemente triviales, harán que su segura rutina, tome un giro macabro…


“LA PRIMERA OBRA MAESTRA DE LO FEMENINO EN LA HISTORIA DEL CINE”

Tras su presentación en 1975, este sería apelativo que el periódico “The New York Times”, le daría a la película de la belga Chantal Akerman, un título que le queda corto. Con un claro sentido de “cine de arte”,  “Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles”, lanzaría a su directora al reconocimiento público, dando a conocer los puntos más reconocibles de su posterior filmografía, observaciones sobre la vida cotidiana, las necesidades básicas de la mujer, la sexualidad, el aislamiento y la política de exclusión en el siglo XX, la película ejemplifica el modo que Akerman utiliza para evadir la narrativa convencional mediante la elipsis (técnica narrativa y cinematográfica que consiste en la supresión de algún acontecimiento dentro de la linealidad temporal del relato o la historia).


La mínima y a la vez interesante trama del filme, expresa de un modo claro su forma de no sentirse cómoda con el mundo. A la vez volcando la atención dentro de la intimidad del personaje principal, convirtiendo al espectador en un voyeurista. Por medio de largas y exhaustivas tomas de las actividades hogareñas más triviales que puedan pensarse, conocemos a la rutinaria Jeanne Dielman (una fantástica Delphine Seyrig), una “normal” ama de casa, que en su frío y a la vez hermoso apartamento, vive una tensa relación con el mundo (incluido su hijo).

La nula musicalización (apenas dos canciones de la radio), y mínimo diálogo, apoyados en perfectos encuadres, y exquisitas locaciones y vestuario, nos introducen en un mundo de profundo aislamiento. Los extensos planos simétricos y estáticos, con amplios silencios incómodos, son un largo preámbulo para la explosión de la protagonista.



UNA RUTINA MORTAL, UNA MUJER AL BORDE DEL ABISMO

Irónicamente Chantal Akerman la llamó “una película de amor para su madre, que da reconocimiento a ese tipo de mujer”; grabada en apenas 5 semanas, y utilizando un equipo de producción completamente compuesto por mujeres, de quienes ella dijo más adelante “no trabajaron tan bien, no porque eran mujeres, sino porque no los elegí yo”, el rodaje fue caótico, ya que una de las aspiraciones de la directora era grabar todas las secuencias en tiempo real, para poder representar sin artilugios la vida de la protagonista, evitar cortes de la acción y asegurar que todas las emociones presentadas en la misma fueran tan reales como fuera posible.


La acción se centra en 3 días de la protagonista, en el primero se muestra de forma ampliamente detallada la rígida rutina de ama de casa de Jeanne Dielman, que apenas se ve interrumpida por su labor de prostituta. En el segundo día, pequeños errores empiezan a mostrar el trastorno interno de la mujer. En el tercer y último día, su frío comportamiento se vuelve errático, un preámbulo a su punto de quiebre. Como siempre el aislamiento es un tema recurrente en la película, en la mayoría del metraje aparece muy poca gente, la madre como la gran protagonista tanto en su apartamento como en la calle, su hijo quien apenas aparece a la hora de la cena, y los otros 3 personajes importantes son los clientes, que salen en escena apenas unos segundos. Los demás son transeúntes o compradores, en las escenas exteriores, cuando Jeanne hace las compras.

En sintonía con el movimiento femenino europeo de la época, y con el beneplácito con que los críticos feministas acogían su riguroso alineamiento de la política sexual y de género con una economía formal, y con una velada crítica a los convencionalismos de la época al mostrar cuando la mujer cocina y mientras esconde las relaciones sexuales; “Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles” muestra de forma artística hasta qué punto puede llegar una ama de casa por subsistir, mientras critica la sociedad que la condena a la esclavitud del hogar o la del sexo…



FICHA TÉCNICA.
País: Bélgica, Francia.
Guión: Chantal Akerman.
Reparto: Delphine Seyrig, Jan Decorte, Henri Storck, Jacques Doniol-Valcroze, Yves Bical, Chantal Akerman (voz sin acreditar).
Género: Drama, Cine de Autor.