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"Cinema Paradiso"

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sábado, 1 de junio de 2019

“Serial Mom / Mamá es una Asesina” de John Waters (1994) - Por Frank Binueza



Beverly Sutphin (Kathleen Turner) parece ser la típica ama de casa y madre. Adora cocina, cuidar de su casa y su familia, y siempre está alegre. Ella vive en los suburbios de Baltimore, junto a su esposo, el dentista Eugene Sutphin (Sam Waterston), y sus dos hijos adolescentes, Misty (Ricki Lake) y Chip (Matthew Lillard). Pero en secreto, Beverly es una asesina en serie, quien ante la más mínima amenaza para su familia o el más trivial desaire contra las buenas costumbres, desata su impulso homicida…



“Todos tenemos nuestros días malos”



Una buena madre es capaz de todo, una madre asesina va un paso adelante… El título de la película no nos deja ninguna duda, estamos frente a una comedia muy negra, que detalla de forma macabra y divertida una serie de asesinatos cometidos por una angelical ama de casa, todos ellos con grandes dosis de ingenio y encomiable instinto maternal. Bajo esta premisa disparatada, John Waters hace una nueva crítica a los modelos impuestos sobre la familia de clase media estadounidense, teniendo como trasfondo su amado (y caricaturesco) Baltimore.



Mezclando humor negro y crimen, el autoproclamado “Príncipe del Vómito”, John Waters, repite una fórmula que ha utilizado hasta el hartazgo, que sin embargo logra mostrar varios chispazos de la “calidad” a lo que nos tiene acostumbrado, en donde la locura y simpatía de su protagonista (una inolvidable y chocante Kathleen Turner), se roban completamente el espectáculo, mostrando la doble cara de sociedad, una imagen que contrasta con las representaciones de madres bizarras dentro de la filmografía de Waters, en especial aquellas que realizara su musa, Divine.




FICHA TÉCNICA

Nombre: “Serial Mom / Mamá es una Asesina” (1994)

Director: John Waters

Guion: John Waters

Reparto: Kathleen Turner, Sam Waterston, Ricki Lake, Matthew Lillard, Suzanne Sommers, Mink Stole, Patty Hearst, Scott Wesley Morgan, Walt MacPherson.

Género: Comedia Negra, Asesinos Seriales, Cine Independiente

País: Estados Unidos



lunes, 18 de marzo de 2019

“Celeste and Jesse Forever” de Lee Toland Krieger (2012) - Por Frank Binueza





Celeste (Rashida Jones) y Jesse (Andy Samberg) han sido los mejores amigos desde la escuela, casándose siendo bastante jóvenes. Ahora ambos rondan los treintas, llevan seis meses separados en proceso de divorcio, viven en la misma casa y siguen siendo los mejores amigos de siempre. Cuando deciden ver a nuevas personas, Jesse acepta pasivamente ya que está seguro del amor de Celeste, sin embargo la situación da un giro inesperado, poniendo su peculiar relación en riesgo.



“Han estado separados por seis meses. ¡Se están divorciando, y pasan todo el día juntos como si no fuera la gran cosa!”



El cine independiente estadounidense a veces trae interesantes sorpresas con películas que en apariencia, no son demasiado atractivas. “Celeste and Jesse Forever” es una de ellas, durante sus primeros minutos parece la clásica comedia romántica llena de clichés y cursilerías, pero tras ese breve interludio, la página da vuelta, parece que nos perdimos de una gran historia de amor, y vemos lo que viene después de eso. Una extraña separación.



¿Qué es más importante en un matrimonio? ¿El amor o la complicidad?, eso es lo que tienen que descubrir los protagonistas de la cinta, para quienes la amistad parece ser mucho más fuerte que el amor que todavía se tienen. A pesar de ambos viven en una aparente utopía de apoyo siendo partes vitales uno en la vida del otro, el punto de quiebre de su relación muestra sus verdaderas caras, en donde las inseguridades propias y los anhelos de lo que no será, hacen que el filme pase rápidamente de la comedia romántica al drama y viceversa, dejándonos con la interrogante ¿Puedo ser amigo de mi ex…?



FICHA TÉCNICA
Nombre: “Celeste and Jesse Forever” (2012)
Director: Lee Toland Krieger
Guion: Rashida Jones y Will McCormack.
Reparto: Rashida Jones, Andy Samberg, Emma Roberts, Elijah Wood, Eric Christian Olsen, Ari Graynor, Janel Parrish, Sarah Wright, Chris D'Elia, Chris Messina, Rafi Gavron, Will McCormack.
Género: Comedia Romántica, Drama, Cine Independiente
País: Estados Unidos




sábado, 9 de febrero de 2019

"The War Zone / La Zona Oscura" de Tim Roth (1999) - Por Paul Torres



Sinopsis: Tom es un adolescente carente de amigos, algo obsesionado con el sexo el cual todavía no ha catado, y aislado del mundo exterior que se ha trasladado a vivir junto a sus padres y su hermana Jessie, de dieciocho años, a un pequeño condado a las afueras de Londres. Tom únicamente parece sostener una relación afable con su hermana, manteniendo una turbulenta relación con su padre y un distante lazo con su madre, la cual se ha vuelto a quedar embarazada. Tras el accidentado nacimiento de su hermana, Tom descubre por casualidad al asomarse a la ventana del cuarto de baño que su padre abusa sexualmente de Jessie.


Lejos del cine pirotécnico de nulo intelecto tan característico de esa nefasta década para el cine que fueron los años noventa, Tim Roth elabora un ejercicio en el que adopta los paradigmas del cine puro de autor de los años sesenta y setenta, próximo al Ingmar Bergman de El silencio y El manantial de la doncella o al Michelangelo Antonioni de La Aventura.



Una de las grandes virtudes de la película es su forma de describir una historia espinosa y nauseabunda de modo poético y elegante. La cinta tiene algunas escenas bastante fuertes y explícitas como la de la violación de Jessie a manos de su padre en el turbio refugio, mostrando sin pudor los cuerpos desnudos de los intérpretes. No obstante Roth evita caer en la demagogia rodando unos planos pausados, pérfidamente bellos, en los que la violencia parece salirse del plano para incrustarse en la insinuación de la mente del espectador.


sábado, 22 de diciembre de 2018

Japanese Story (2003) de Sue Brooks - Por Jorge Luis Ticse



Desde su debut en la hoy clásica La Boda de Muriel (PJ Hogan, 1994) la australiana Toni Collette ha sido una presencia resplandeciente en pantalla, aún si son escasas sus oportunidades de mostrar su talento como amerita; no obstante, sus apariciones en Sexto Sentido (como madre perpleja del chiquillo que “ve gente muerta”), Emma (es la confidente de Gwyneth Paltrow) y muy especialmente la formidable Velvet Goldmine (Todd Haynes, 1998) –es la delirante esposa de una estrella de rock, que termina extinguida a modo de supernova-, sirven como testimonial, junto con su breve, inolvidable beso con Julianne Moore en Las Horas, de un talento y belleza insólitos, que hallan una exposición perfecta en este filme dirigido por Sue Brooks.



Aunque el pésimo título en español, Una historia infiel, pareciera condenarla a una categoría de melodrama sórdido, Japanese Story (su título original) es fruto del esfuerzo de un cuarteto de mujeres – la actriz y la cineasta, junto con la escritora Alison Tilson y la compositora Elizabeth Drake- que desafía cualquier categoría y es uno de los estrenos más interesantes de la temporada, que sabe cómo recompensar al espectador paciente.


Sandy Edwards, geóloga y soltera, es frugal y juiciosa, pero tiene un lado secreto bajo ese barniz; es también una joven que se permite ser tierna y soñar... su cuerpo, en el trabajo su principal herramienta, se convierte en un instrumento musical; en un pestañear, su mirada revela aspectos de su alma que en un parpadeo se archivan sin expresión. 


Ambas identidades conviven en la misma mujer y son utilizadas con maestría por la directora al narrar su viaje hacia el corazón desértico de Australia, acompañando a un petulante joven millonario japonés (Gotaro Tsunashima), hijo de un socio de la compañía minera para la que ella trabaja y quien, al principio, le cae en la punta del hígado… aunque gradualmente el trato entre ambos, mientras se hallan en un territorio ignoto, se transforma en una auténtica epifanía. 


Contrario a lo que la espantosa publicidad pudiera sugerir, aquí no hay enamoramientos convencionales, ni besos de azúcar. De hecho, la relación entre los personajes trasciende al argumento.


sábado, 1 de septiembre de 2018

“Pi, el Orden del Caos” de Darren Aronofsky (1998) - Por Frank Binueza




Max Cohen (Sean Gullette) es un brillante matemático que está a punto de hacer el descubrimiento más importante de su vida: la decodificación del sistema numérico que rige el aparente caos del mercado bursátil. Mientras se acerca a la verdad, y afectado periódicamente por unas brutales jaquecas, Max es acosado por una agresiva firma de Wall Street y una secta judía que pretende descifrar los secretos ocultos tras los textos sagrados. Todos ansían apropiarse del inminente hallazgo de Max, mientras su realidad se vuelve cada vez más confusa...



“Podría decir que estoy en un limbo… Pero estoy en el borde, y es ahí donde todo sucede…”

La creativa y extraña opera prima de Darren Aronofsky, no podría ser menos difícil de comprender y de visionar que la filmografía posterior de este polémico director estadounidense, mezclando temas como la religión, el misticismo y la relación del universo con las matemáticas, “Pi, el Orden del Caos” es un thriller psicológico con elementos de ciencia ficción y cine experimental, recargada con crítica social, filosofía y surrealismo, mientras nos introduce en la obsesiva vida de un matemático que considera que los números son el lenguaje propio de la naturaleza, pero que es incapaz de aceptar que la humanidad es imperfecta e irracional.


Filmada en blanco y negro de alto contraste, que le da una apariencia aún más extraña y claustrofóbica, mientras imágenes y acciones repetitivas acechan al protagonista, así como el número de 216 cifras que empieza a ver en todos lados, que sumado a los extraños personajes que aparecen y desaparecen sin causa aparente, provocan que no sólo dudemos de la cordura del matemático, sino de todo lo que lo rodea.


Como varios de los personajes posteriores de Aronofsky, Maximilian “Max” Cohen es un ser solitario, con un rutina muy definida que se resume en visitar a su antiguo mentor de matemáticas, Sal (Mark Margolis), reflexionar sobre principios de matemáticas y salir esporádicamente a tomar un café. Sin embargo su constante búsqueda de la perfección, lo conduce a una espiral de autodestrucción, mientras intenta descifrar el enigma de π, sin importar las consecuencias que su cuerpo ya carga, ni los daños que provocó esa misma obsesión a Sal.


A la tensa atmósfera de la vida de Max, se agregan temas matemáticos desde los postulados clásicos de Pitágoras y Arquímedes, hasta preceptos más difíciles como la Proporción Áurea, la Espiral Dorada y la serie de Fibonacci, mientras se involucran conceptos básicos de la Bolsa de Valores, y aspectos del misticismo judío como el Cábala. Los caprichosos ángulos de cámara, rápidos cambios de planos y la potente combinación de música tecno y electrónica, hacen que sintamos la desesperación de Max, mientras se devela el secreto del enigmático número, y las razones por las que tantas personas están dispuestas a todo para conseguirlo…


FICHA TÉCNICA:

Nombre: “π / Pi, el Orden del Caos” (1998)
Director: Darren Aronofsky
Guion: Darren Aronofsky.
Reparto: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Lauren Fox
País: Estados Unidos
Género: Thriller Psicológico, Cine Independiente, Película de Culto


"Synecdoche, New York" de Charlie Kaufman (2008)



SYNECDOCHE, NEW YORK (2008)

Dirección: Charlie Kaufman
País: Estados Unidos

Reparto: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Michelle Williams, Dianne Wiest

Sinopsis: Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman) es un director teatral que proyecta representar una obra utilizando una réplica de Nueva York, de tamaño natural, dentro de un almacén. (FILMAFFINITY).



No existe una forma clara para explicar esta cinta en pocas líneas. Caden es un director de teatro que observa cómo su vida lentamente se va desmoronando a su alrededor, pero la cinta no sigue la historia de una forma convencional y parece mezclar su estado mental con sus sentimientos, emociones y un crudo análisis sobre la creatividad. El protagonista pretende trabajar en una obra de teatro que lo defina como autor, y en su intento comienza a crear una ciudad ficticia en la que existe otra ciudad (sí, así como suena) hasta que él mismo se convierte en el protagonista de la obra. Kaufman deja abierto todo a la interpretación pero la explicación más lógia es que Caden experimenta todas las capas del proceso creativo hasta que se ve consumido por éste; simboliza la necesidad humana de seguir creando y mantenerse relevante hasta el último respiro que damos en esta tierra.


Synecdoche (sinécdoque en castellano) es una figura retórica en la cuál usamos una parte de algo para representar un todo. Por ejemplo, cuando decimos: quedó sola con cuatro bocas que alimentar, queremos expresar que quedó sola con cuatro hijos a los que alimentar. Aquí, una parte (boca) representa a una persona en su totalidad.


Si decimos: le falta el pan, pan representa la generalidad de todos los alimentos.


Bien, pues Charlie Kaufman, reputadísimo guionista (Como ser John Malkovich, Olvídate de mí, Adaptation) debuta en la dirección con el ambicioso proyecto de realizar una sinécdoque de la vida en Nueva York, sinécdoque a su vez de la vida en toda su extensión, en cualquier lugar y tiempo, de la vida a secas. Kaufman aborda el reto imposible de representar la existencia (en toda la amplitud de la palabra) en un relato de apenas dos horas de duración.


Por si fuera poco, dicho relato cuenta las andaduras de un director de teatro que persigue el mismo propósito que la película (realizar una sinécdoque de Nueva York), y para ello se propone realizar una réplica a tamaño real de la ciudad dentro de una nave industrial. Allí, empleará a miles de personas que interpreten a los verdaderos neoyorkinos en su vida cotidiana. Entre estos ciudadanos a los que se les hace una réplica ficticia se encuentra el propio protagonista, así como la gente que lo rodea, dando como resultado varias capas de ficción. (Fragmento de la reseña escrita por Arturo G. Maiso)


domingo, 7 de enero de 2018

DIEZ RAZONES POR LAS QUE “THE ROOM” DE 2003, ES UNA DE LAS PEORES PELÍCULAS JAMÁS HECHAS (PERO QUE AUN ASÍ RESULTA DIVERTIDA). - Por Frank Binueza


Con el grato recibimiento que ha tenido “The Disaster Artist”, producida, dirigida y protagonizada por James Franco, y su interesante retrato de una de las figuras más excéntricas del cine estadounidense, Tommy Wiseau, y la recreación del rodaje de la “The Room” de 2003, queremos hacer notar los puntos más visibles de porque es que esta película de culto, tiene el dudoso honor de encontrarse entre las peores películas jamás hechas de la historia.


“The Room”, cuenta la historia de Johnny (Tommy Wiseau), un hombre que parece tenerlo todo en la vida. Un trabajo bien pagado como banquero, un gran grupo de amigos, entre ellos Mark (Greg Sestero), con el que está más unido, y una hermosa prometida, Lisa (Juliette Danielle). Sin embargo Johnny vive una mentira, Lisa está aburrida de él, y lo engaña con Mark…



ALERTA DE SPOILERS.

A continuación se detallan los puntos más obvios por lo que “The Room” es considerada como una pésima película, por lo cual se hablara de tramas que para las personas que no han visto la película serían spoiler, quedan avisados.
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1. Trama cliché y predecible.

El triángulo amoroso que termina hiriendo al simpático protagonista es una trama poco novedosa en el cine, y en muchos otros casos es mucho mejor desarrollada. Si bien el trasfondo de la historia es un poco más interesante, ya que está basada en una obra de teatro escrita por el propio Tommy Wiseau, y en un libro que no fue publicado basado en dicha obra de teatro. Según Greg Sestero, el personaje de Lisa se basa en una mujer a quien Wiseau propuso matrimonio una vez con un anillo de compromiso de diamantes de 1,500 dólares, pero que “lo traicionó varias veces”, lo que provocó la ruptura de su relación.

Tommy Wiseau en una de las escenas de la "azotea"

2. La inexperiencia del director.

Antes de “The Room”, Tommy Wiseau apenas tenía experiencia en el mundo cinematográfico, que incluyen un curso de actuación impartido por Vincent Chase, y un supuesto paso por “Los Angeles Community College”, en donde asistió a clases de cine. Sin embargo su inexperiencia era notoria, no solo en su interpretación como protagonista, sino por sus decisiones como  productor y director, entre las que destacan la compra de equipo cinematográfico que no fue utilizado y la construcción de sets para escenas que podrían haberse grabado en locaciones naturales. Incluso se comenta que ni siquiera actuó como director en toda la película, ya que solicitó ayuda a Sandy Schklair, un veterano supervisor de guiones, para que le ayudara en la dirección, Schklair le pidió a Wiseau créditos de dirección de la película, pero este se negó. Varios miembros del elenco, entre ellos Greg Sestero confirman que Sandy Schklair fungió como director en varias escenas donde Wiseau estaba absorto en su actuación, dicha historia es retomada en “The Disaster Artist”, con Seth Rogen interpretando a Sandy Schklair.


3. Incómodas escenas de sexo.

Por lo menos en la primera tercera parte de la película, el tono es ampliamente erótico, apoyado con una banda sonora más apropiada para una película porno de los 70’s, Wiseau no escatimó en torpes y poco creíbles escenas de sexo junto a la exuberante Juliette Danielle, la rubia actriz que interpretaba a “Lisa”, nunca las rosas y los velos de encaje fueron más cursis. Un poco más recatada fue la escena de sexo sobre las escaleras (¿?) entre Greg Sestero (quien se negó a quitarse el pantalón) y Juliette Danielle.
Los amigos de Johnny y Lisa que se escabullen a tener sexo en la casa de ellos.

4. Personajes que vienen y van sin ningún sentido.

Si bien no es necesario explicar la presencia o pasado de los personajes secundarios de la historia, un poco de contexto no cae mal. Sin embargo la gran mayoría de ellos simplemente aparecen en escena sin mayor explicación, es surrealista la escena de los amigos de Lisa y Johnny que entran a la casa a tener relaciones sexuales (¿Quién demonios son estas personas? ¿Por qué comer de esa forma el chocolate se considera sexy?). Otros casos son Denny, el joven al que Johnny le paga los estudios, o Peter, el psicólogo.

Diálogo sobre el cáncer de mama.

5. Tramas secundarias inconclusas.

Uno de los puntos más sutiles pero que vistos en retrospectiva son las innumerables tramas secundarias que quedan en el aire. Desde la casual conversación de Lisa y su madre Charlotte, en la que le cuenta sobre su cáncer de mama, que posteriormente se vuelve algo trivial, hasta la deuda por drogas que tiene Denny, la cual nunca se especifica del todo. Eso es por mencionar lo más notorio…

Esta escena es considerada un homenaje a "Rebel without a Cause" de James Dean.

6. Inconsistencias en el guion.

La obsesión de Wiseau de mantener el absoluto control creativo de la historia, haría que él mismo escribiese el guion (sin ninguna experiencia previa), y según muchos miembros del elenco, el guion original era simplemente incomprensible. Razón por la cual no solo había inconsistencias en el desarrollo de la historia principal y de las tramas secundarias, sino también de las personalidades de los personajes. Existen varios ejemplos, pero uno de los más claros es durante la conversación entre Lisa y su madre, cuando le confiesa que ya no quiere a Johnny y que lo engaña con Mark, de un momento a otro, Lisa miente sobre el alcoholismo y la violencia física de Johnny, para luego decir que es una persona maravillosa, y luego volver a su plan de abandonarlo. La infame escena de la azotea, con el famoso diálogo de Wiseau que corona con el “Oh, hi Mark”, es otro ejemplo.

"Oh hi, Mark"

7. Diálogos repetitivos.

Otro de los grandes errores del guion es que los diálogos son absurdamente repetitivos, ya que la mayoría de ellos, en especial los de Johny, empiezan con un “Oh, hi / Oh, hola”, mientras que las mayoría terminan con un “Don't worry about it / No te preocupes”. Otro punto repetitivo, es que al parecer todos los hombres están obsesionados con el cuerpo de Lisa. A pesar de la gran cantidad de diálogo eran sobre la próxima boda de Johnny y Lisa, los personajes solo usan las palabras “futuro esposo” o “futura esposa” en lugar de “prometido” o “prometida”.



8. Exceso de escenas irrelevantes.

Un aspecto que ha quedado como una gran incógnita es la inmensa cantidad de escenas cortas sin sentido en los intermedios de la narración. Entre ellas las innumerables veces que los amigos juegan al futbol americano, incluida la escena aleatoria con los chicos vestidos de esmoquin y jugando en el callejón, o la única escena grabada en un lugar natural al aire libre, en donde Johnny y Mark juegan a atrapar el balón. Otras escenas que no aportan nada, es la rápida escena en la que Johnny entra a la florería, o cuando Jonhhy y Mark van a la cafetería. A pesar de que Wiseau explicó que eran escenas para mostrar lo unido que era Johnny a su grupo de amigos en especial con Mark, y el amor que le profesaba a Lisa, las escenas son tan cortas y aparecen en los momentos más ilógicos que pierden completamente dicho trasfondo. Aunado a eso, muchas tramas eran constantemente cortadas por vistas panorámicas de Los Ángeles.

9. Actuaciones poco convincentes.

A pesar del inmenso casting realizado por Tommy Wiseau para elegir el reparto de la película, terminó trabajando personas con limitada experiencia cinematográfica. El propio Greg Sestero, originalmente era parte del equipo de producción hasta que Wiseau le pidió interpretar el personaje de “Mark”, debido a que el actor original fue despedido, similar situación fue la de Juliette Danielle quien era la tercera suplente de la actriz original elegida para interpretar a “Lisa”. La mayoría de actores parece que están leyendo sus diálogos, y no proyectan ningún tipo de emoción durante ello. Según Greg Sestero, el propio Wiseau tuvo problemas para memorizar sus líneas y aunque mantiene la misma actitud relajada durante la mayoría del metraje, sus reacciones suelen ser exageradas en los momentos de mayor tensión, como cuando no recibe el ascenso que esperaba o cuando Lisa le confiesa que lo engaña con Mark.


10. Un gran presupuesto mal invertido.

Uno de los puntos más extraños de “The Room”, es que a pesar de su carácter abiertamente independiente y su trama aparentemente sencilla, la producción contó con un presupuesto de seis millones de dólares, todo provisto por Tommy Wiseau, quien decía haberse hecho rico con un negocio de importación de chaquetas de cuero coreanas, aunque Greg Sestero en su libro “The Disaster Artist”, decía que Wiseau era rico debido a sus emprendimientos inmobiliarios en Los Ángeles y San Francisco. Sin embargo la mayoría del presupuesto fue malgastado en el reemplazo del reparto y el equipo de filmación, y en las constantes repeticiones de los diálogos de Wiseau, lo que provocó que secuencias de unos poco minutos tardasen días en ser grabadas. 

La fatídica escena del cumpleaños de Johnny.

¿COMEDIA NEGRA O DRAMA POBREMENTE ACTUADO?

Tras el lanzamiento inicial de la película, y las reacciones negativas del público y la crítica, rápidamente Tommy Wiseau salió al paso diciendo que la película era una “comedia negra”, y que todas las situaciones estaban previamente planificadas. Sin embargo la mayoría de personas involucradas en el proyecto confesaría el carácter dramático de la obra original de Wiseau, lo cual queda confirmado con la escena final, en donde Johnny se suicida. A pesar de las excéntricas reacciones de Wiseau sobre la película, se ha mantenido firme desde la salida de la película con respecto al tema, aun cuando para la mayoría de personas es un drama con pobre resultados. Sobre el nombre y trasfondo de la película, “The Room”, Tommy Wiseau declaró que la “habitación” es una metáfora sobre la amistad y los peligros que conlleva.

"Cheep, cheep, cheep, cheep, cheep"

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P.D.: El propósito del artículo no es definir si la película es buena o mala, sino hacer notar las situaciones que obviamente hacen que sea considerada como una “mala película”, cada persona tiene derecho a ver la película y a decidir sobre el valor de la misma, y si tiene algún mensaje.

domingo, 17 de diciembre de 2017

DICIEMBRE GROTESCO: “Jesus Christ Vampire Hunter / Jesucristo Cazador de Vampiros” de Lee Demarbre (2001) – Por Frank Binueza


SINOPSIS:
Ottawa, Canadá. El colectivo lésbico está siendo atacado por un clan de vampiros que pueden andar durante el día. La curia del lugar solicita ayuda a Jesucristo (Phil Caracas), quien acaba de resucitar, y se prepara para la salvación de la humanidad. Utilizando técnicas de kung fu recién aprendidas, Jesucristo se prepara para enfrentar al clan de vampiros, luego de vencer a una banda de ateos. Con la ayuda de la apóstol Mary Magnum (Maria Moulton), Jesucristo actualiza su imagen al estilo de vida actual, y ambos empiezan sus pesquisas para acabar con el plan de los vampiros, contando además con la ayuda del luchador mexicano, Santo Enmascarado de Plata (Jeff Moffet).


SERIE B DESDE CANADÁ Y OTROS PECADOS

Blasfema, torpe, de mal gusto, una obra maestra del serie B, son pocos los adjetivos para describir esta película, quizá uno de los filmes más reconocidos de la productora Odessa Filmworks, de la cual el mismo Lee Demarbre es presidente y persona clave, quién tras el éxito de sus cortos paródicos de artes marciales protagonizados por el personaje “Harry Knuckles”, se lanzó a la aventura de crear su primer largometraje, y lo hizo de forma bestia, con “Jesus Christ Vampire Hunter”, un filme que dividió tanto a la crítica como al público durante su lanzamiento, pero que poco a poco se convirtió en una cinta de culto en ciertos círculos.


Y es que este filme cumple aquella conocida premisa: “Es una película, tan pero tan mala, que resulta buena”. De forma cómica, mezcla un sinfín de géneros como el cine de artes marciales, vampiros y musicales, con el tema religioso, el resultado, una película sin puntos medios, o la amas o la odias. 


Terribles coreografías de pelea, diálogos absurdos, malos maquillajes y efectos visuales, y situaciones disparatadas, nos dejan en claro que no hay que tomar demasiado en serio la película, que se beneficia de increíbles dosis de humor voluntario e involuntario, aderezado con un terrible banda sonora, que recuerda más a una película porno de los setenta, incluido el número musical de Jesucristo (con reminiscencias a más de algún pasaje de “Jesus Christ Superstar”); pero que a la vez puede resultar chocante para las personas demasiado religiosas, por sus múltiples referencias bíblicas (incluida una actualizada versión del relato del buen samaritano), y los absurdos personajes secundarios como Mary Magnum (una versión badass de María Magdalena), el Santo (enviado por Dios como uno de sus mayores “santos”) o el predicador con pinta de Charles Manson que interrumpe a cada rato la narración de la película.


A pesar del tono absurdo la cinta, la trama es relativamente sencilla y cumple a cabalidad su cometido, entretener. Sin huecos en la narración, con situaciones que harían ruborizar a nuestras abuelitas y revisiones modernas de los mitos religiosos, “Jesus Christ Vampire Hunter” se burla abiertamente de ella misma sin mayores pretensiones, haciéndonos sacar más de alguna sonrisa entre blasfemia y blasfemia.


FICHA TÉCNICA:
Nombre: “Jesus Christ Vampire Hunter” (2001)
Director: Lee Demarbre.
Guión: Ian Driscoll.
País: Canadá.
Reparto: Phil Caracas,  Maria Moulton,  Jeff Moffet,  Murielle Varhelyi,  Ian Driscoll,  Josh Grace, Tim Devries.
Género: Comedia, Acción, Artes Marciales, Musical, Serie B, Cine Independiente.



DICIEMBRE GROTESCO: “Sweet Movie” de Dušan Makavejev (1974) – Por Frank Binueza


SINOPSIS:

Rompiendo todo esquema sobre la narrativa, Dušan Makavejev nos presenta dos historias diferentes sobre libertinaje y perversión. En la primera historia, Miss Canadá (Carole Laure), es elegida como la Miss Mundo “Más Virgen”, teniendo como premio el matrimonio con un excéntrico millonario, quien después de iniciarse de forma humillante al sexo, es repudiada por su esposo, y se embarca en un surrealista viaje que termina en una comuna que realiza prácticas asquerosas y pervertidas. En la segunda historia,  Anna Planeta (Anna Prucnal), capitana de un barco lleno de dulces y azúcar que navega en los canales de Ámsterdam, proclamando su único lema: la libertad absoluta.


UN VIAJE DULCE Y LISÁRGICO…

Llena de una profunda carga política, “Sweet Movie” fue coproducción canadiense, alemana y francesa, dirigida por el serbio Dušan Makavejev, siendo considerada como uno de los mayores referentes dentro de la “Ola Negra Yugoslava”, un movimiento fílmico desarrollado entre los años 60’s y 70’s, reconocido por su enfoque no tradicional del cine, el uso de humor negro y su examen crítico de la sociedad yugoslava de la época. 


Sin embargo la película causó un gran revuelo durante su lanzamiento, debido a las escenas de sexo (simulado y no simulado), coprofagia (ingestión de heces fecales), emetofilia (fetiche por el vómito), imágenes históricas de masacres e incluso pedofilia (de una mujer hacia un grupo de niños). Razones por la que fue prohibida en una gran cantidad de países, siendo casi imposible de encontrar desde su lanzamiento inicial en 1974, hasta que la Colección Criterion lanzó la película en DVD el 19 de junio de 2007.


La película originalmente se iba a enfocar en las aventuras sexuales de la Miss Mundo, sin embargo la actriz Carole Laure, cansada de las humillantes situaciones a las que se tenía que enfrentar, renunció a la película, razón por la cual el director decidió incluir la segunda historia con otra protagonista, mezclándola de forma surrealista con el material que ya tenía grabado.


Con no tan veladas críticas al fallido sistema comunista europeo, Makavejev nos introduce en un relato que transita entre lo etéreo y lo asqueroso, pasando entre uno y otro relato sin aparente relación ni explicación, mientras la cabeza de Karl Marx (en la proa del barco de la historia) se pasea ondulante sobre las aguas de los canales de Holanda. Fuerte, cruda, a ratos surrealista, a ratos repugnante, “Sweet Movie” no es una película recomendable para personas sensibles, ni para los que buscan las convenciones normales de lo que se considera “cine”, sino más bien un panfleto de las convicciones políticas del director, mientras se deleita  en romper tabúes en favor del arte…


FICHA TÉCNICA:

Nombre: “Sweet Movie” (1974)
Director: Dušan Makavejev.
Guión: Dušan Makavejev.
País: Canadá, Francia, Alemania Occidental.
Reparto: Carole Laure,  Pierre Clémenti,  Anna Prucnal,  Sami Frey,  Jane Mallett, Roy Callender,  John Vernon.
Género: Cine Arte, Avant-Garde, Comedia, Drama, Cine Independiente.



domingo, 19 de noviembre de 2017

"Barfly / El Borracho" de Barbet Schroeder (1987) - Por Paul Torres


Reparto: Mickey Rourke, Faye Dunaway, Alice Krige, Jack Nance, Frank Stallone, J.C. Quinn, Sandy Martin


"Hay algo sobre mí como una flor y un banquete. Hay algo sobre mí que se arrastra como una serpiente. No es la muerte, pero muriendo, su poder quedará liberado..."

Charles Bukowski


"Barfly" (Barbet Schroeder, 1987) es una ficción cinematográfica basada en la vida y obra del polémico escritor norteamericano Charles Bukowski, también guionista de este film, que por cierto estuvo a punto de no realizarse. Cannon Films se encontraba al borde la bancarrota cuando Francis Ford Coppola y su Zoetrope Productions acudieron en su auxilio, apoyando a la potente productora de Menahem Golan y Yoram Globus. Un año después del estreno de esta película, la compañía de distribución cinematográfica terminaría echando el cierre.


Para el proyecto inicial se pensó en Dennis Hopper como director, en Sean Penn como protagonista y en Helen Hunt para el papel de Wanda, la novia de Chinaski. Pero Bukowski se había comprometido previamente con el cineasta galo, viejos conocidos de la TV francesa, y eligió a la pareja Mickey Rourke - Faye Dunaway.



De súbito nos encontramos con Henry Chinaski en su propia salsa, cocinándose a fuego lento gracias a generosas dosis de sangre y alcohol, un Mickey Rourke en las antípodas de aquel elegante seductor que enamoraba a las mujeres con su mirada aterciopelada en "Nueve semanas y media" (Adrian Lyne, 1985). Dicen que el actor norteamericano se metió tanto en la piel del espectro de Bukowski que cuando el escritor murió en 1994, "The New York Post" utilizó una foto del protagonista de esta película para ilustrar el obituario. Por cierto, Bukowski falleció a los 74 años de edad, víctima de una leucemia. Bebedor impenitente, su hígado aguantó estoicamente los embates de su alcoholismo.


La resistencia es la característica principal de esta historia. Un individuo se mantiene en un permanente estado de embriaguez etílica, recibiendo implacables tundas de golpes que deberían provocarle fracturas óseas y graves traumatismos craneoencefálicos. Bien fuera la intención del director para resaltar tanta tenacidad, o quizás se tratase de errores de continuidad de la película, Chinaski aparece en pantalla sin apenas hematomas ni cicatrices después de varias noches de borrachera y violencia. El maquillaje solamente destaca sus nudillos pelados y edematosos.


Desde el punto de vista médico, "Barfly" nos muestra el caso de un alcohólico crónico, en una etapa avanzada de su dependencia etílica, sin ningún apoyo social ni expectativa de futuro, sobreviviendo en un pequeño mundo que se extiende entre los límites de la barra de un bar y el camastro sobre el que dormita. Los únicos instantes de paz y lucidez son aquellos que le proporcionan la literatura y la música clásica.


La música de Mozart, Mahler y Beethoven sirve de banda sonora, destacando además la omnipresencia del órgano de Booker T. Jones contribuyendo a hacer todavía más irrespirable el ambiente de los antros y cubiles donde la vida de muchos desesperados gira alrededor de una botella y de un vaso.