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Sinopsis: Jeffrey Wigand, científico y directivo de la famosa tabacalera norteamericana Brown & Williamson, descubre el secreto que la industria del tabaco oculta celosamente: las sustancias que crean adicción en los fumadores. Lowell Bergman, un productor televisivo, arriesga su carrera al invitar a su programa a Wigand, que ve cómo su vida se desmorona tras revelar la verdad a la opinión pública; pero nadie saldrá indemne de esta batalla contra las tabacaleras. (FILMAFFINITY)
‘El dilema’ es el culmen del estilo de Mann, obsesionado por los formulismos más vacuos en films precedentes no exentos de ideas muy interesantes que luego se ahogaban en un esteticismo que era insuficiente, tal es el caso de ‘El torreón’ (‘The Kept’ 1983), por ejemplo. La presente nos ofrece de nuevo una de esas historias de un hombre, normal y corriente, enfrentado a una poderosa empresa que le hará la vida imposible si viola su contrato de confidencialidad, y que para su lucha contará con el apoyo del productor de uno de los programas de televisión de mayor audiencia del país, en el que le invitará a relevar toda la verdad que descubrió cuando trabajaba para la tabacalera.
Con la cámara siempre pegada a sus personajes, sobre todo al cogote cuando decide enfocarlos desde atrás, una fotografía obra de Dante Spinoti en su mejor colaboración con Mann —y dicho sea de paso, sin duda el mejor trabajo de fotografía de su carrera, marcando una conexión, obra del Mann, of course, con la psique de los personajes y su estado de ánimo—, y una música más que acertada de Lisa Gerrard y Pieter Bourke, Mann se centra sobre todo en la relación entre los dos personajes centrales, un hombre que debe ponerse a trabajar como profesor —un trabajo muy por debajo de sus posibilidades, pero que le acerca a la humildad más llana—, y un productor televisivo que ve cómo su palabra, que es ley allá a donde va, se rompe por intereses económicos. Dos historia en una, la de Wingad (Crowe), que se queda literalmente solo ante el peligro, ante la vida —impagable secuencia en el hotel, en la que todo alrededor de Crowe se distorsiona para dar paso a una visión de sus dos hijas, despidiéndose.
Reparto: Al Pacino, John Randolph, Jack Kehoe, Tony Roberts.
Sinopsis: Años 70. Relato biográfico sobre Frank Serpico, un policía íntegro de principios incorruptibles que, a diferencia de sus colegas, nunca se dejó sobornar, y precisamente por ello siempre tuvo problemas con sus compañeros de profesión y se vio expuesto a situaciones muy peligrosas. (FILMAFFINITY)
Si bien es cierto que el retrato que se hace de Serpico es, principalmente, hagiográfico también lo es que Lumet no evita mostrar defectos en la persona del protagonista, especialmente en su vida personal, con la intención de humanizarle.
El honesto, decidido, idealista, sincero, responsable personaje que vemos en su trabajo es mostrado por Lumet obstinado, cabezota, obsesivo, poco dado al compromiso en el ámbito sentimental, en su vida privada.
Esas cualidades idealistas de las que hace gala durante toda la película, esa decisión y convicción en sus ideas a las que nunca renuncia, lo emparentan con el Quijote, por eso la referencia al mismo en las clases de español que cursa nuestro protagonista no es nada gratuita. Serpico es un personaje profundamente quijotesco.
La interpretación de Al Pacino es magistral, no en balde estaba en su mejor época y nos dejó trabajos que no se olvidarán jamás, situándole como uno de los mejores actores de su generación e incluso entre los más grandes de todos los tiempos. Pacino nos presenta un Serpico bohemio, desastrado que juega con su físico y su vestuario de forma magistral, un personaje original, vulnerable y firme a la vez. Imperecedero.
El retrato de la corrupción policial es espléndido así como el de época. La claustrofobia que produce ese ambiente de trabajo enrarecido sin saber en quien confiar dota de intensidad a la película, trabajo que se echa por tierra en la segunda parte de la misma por las circunstancias mencionadas, un exceso de elipsis, demasiado marcadas en los saltos temporales que restan la intensidad lograda anteriormente, entre otras cosas.
Sinopsis: Neil McCauley (Robert De Niro) es un experto ladrón. Su filosofía consiste en vivir sin ataduras ni vínculos que puedan constituir un obstáculo si las cosas se complican. Su banda la forman criminales profesionales tan cualificados que pueden incluso impresionar al detective Vincent Hanna (Al Pacino), un hombre que vive tan obsesionado con su trabajo que llega a poner en peligro su vida sentimental. Cuando la banda de McCauley prepara el golpe definitivo, y el equipo de Hannah se dispone a evitarlo, cada uno de ellos comprende que tiene que vérselas con la mente más brillante a la que se ha enfrentado en su carrera. (FILMAFFINITY)
Posiblemente sea esta una de las cintas más interesantes en el panorama cinematográfico contemporáneo de los 90, y es que el realizador Michael Mann (Collateral, 2004) literalmente se luce en éste, un trabajo impecable de puesta en escena y ritmo narrativo, en donde se establece una original relación entre ladrón y policía, al margen de cualquier patrón impuesto en anteriores películas del mismo género. Los defectos, las miserias, los temores de los componentes de ambos bandos se ven sutilmente reflejados a través de los protagonistas y, desde el primero al último, ese reparto de lujo borda sus interpretaciones.
La escena del robo al banco con tiroteo en una calle de Los Ángeles es “la escena de acción más impactante de los últimos años” según reflejó el USA Today en sus páginas. Mientras la angustia de ese momento me embarga, soy capaz de discernir que, en realidad, esta no es una película de enfrentamientos entre buenos y malos, entre policías y ladrones al uso, sino entre dos formas de entender la supervivencia a uno y a otro lado de la ley. Los perseguidos no son una banda de asesinos, tienen sus principios ético-profesionales y, especialmente, una vida familiar que les aguarda. Mientras tanto, el perseguidor se halla sumido en una profunda crisis personal que no se merece y que acrecentará su ansia por imponerse frente a la deshonra y la indignidad.
Heat es, en definitiva, una de esas raras obras contemporáneas de calidad que se ven muy de vez en cuando en el prostituido panorama hollywoodiense y que merecen ser revisadas con regularidad. Como un clásico.
Filmada a continuación de otro gran trabajo, “El Último Mohicano” (1992), quizás sean estas dos las mejores incursiones de la breve filmografía de Mann en la gran pantalla, plasmando con gran maestría sus conocimientos adquiridos como guionista y productor ejecutivo de macro series de TV como “Starsky y Hutch” (1975) o “Corrupción en Miami” (1984).
DIRECTOR: JERRY SCHATZBERG AÑO: 1971 PAIS: ESTADOS UNIDOS
Sinopsis: Retrato de un grupo de adictos a la heroína que vagabundea por el "parque de la aguja" en la ciudad de Nueva York. Una de las películas preferidas por el propio Al Pacino de toda su carrera.
“Panico en Needle Park” retrata el tema de la adicción a la heroína, pero a diferencia de los trabajos de Boyle y Aronofsky, el espectador es testigo de las terribles consecuencias y esta se muestra de forma desgarradoramente naturalizada y muda, a forma de documental, Schatzberg nos muestra esa terribles heridas tal cual es, para lograr un mayor realismo y aumentar el dramatismo, el director saca la cámara a las calles, para mostrarnos al protagonista quien va camino hacia su propia destrucción, urge de una inyección para alejar de el su pánico, pero el pánico no se aleja sigue presente, consecuentemente hay que aplicar otra dosis, quizás una más fuerte, volviéndose en un circulo vicioso.
¿Que es o mejor dicho que fue Needle Park? Pues fue un lugar que existió y que alguna vez salio en el mapa, esta y estuvo en el Upper West Side de Manhattan, en la intersección entre la calle 72 y Broadway y a sólo un par de manzanas del lugar en el que fue asesinado John Lennon, y fue y sigue siendo una pequeña plaza llamada Sherman Square. En los inicios de los años 60 y hasta mediados de los 70 (en pleno auge de la heroína) era el lugar preferido de los yonkis y camellos y era conocido como “El Parque de las Agujas”. Allí a diario grandes grupos de jóvenes se reunían para poder aplicarse una dosis y asi poder como dicen ellos, disfrutar de ese “camello”.
Esta película supuso el “trampolín” de un joven – y desconocido hasta ese entonces – Al Pacino, quien acompañado de una tal Kitty Winn nos brindan tremendas actuaciones. Tal es así que no sorprende que Coppola después de ver a Pacino en esta película convenciera a los productores de “El Padrino” de que él debía ser Michael Corleone.
El director nos lleva por un viaje desagradable por las consecuencias de las drogas, explorando las urbes en donde todos estos adictos se refugiaban. Cabe mencionar que existe mucho mérito en Jerry Schatzberg ya que fue el primer director en tocar esta temática y darlo a conocer así de forma tan real y cruda como lo es todo este mundo de las drogas.
(CARACORTADA/ EL PRECIO DEL PODER, Brian De Palma, 1983)
Remake de un clásico de 50 años antes: Caracortada, terror
del hampa (1932), dirigido por Howard Hawks y escrito por Ben Hetch, inspirado
en la vida del mafioso Al Capone, película que también provocó protestas por su
violencia implícita y, curiosamente, algún crítico asalariado del capola tildó como “una versión distorsionada de
los valores empresariales de América” o algo así.
En 1983, escrita por Oliver Stone,nuestro viejo amigo Brian de Palma,
actualizaba el tema del ascenso de un delincuente de poca monta que se
convertía en un auténtico rey del crimen organizado, esta vez venía de Cuba,
durante el éxodo de 1 millón 250 mil isleños cuando Fidel Castro permitió que
desde el puerto de Mariel salieran opositores al régimen y de paso, purificó
sus cárceles, pues una quinta parte eran individuos con antecedentes
criminales. Así llega Tony Montana a Florida acompañado de su fiel amigo Manny Rivera
y desde el comienzo sabemos que este angelito llegará lejos en el submundo
delhampa.
Caracortada, obvio apodo para un sujeto con una cicatriz en
el lado izquierdo del rostro, cuya maldad le facilitará el camino desde sicario
a segundo de un mafioso local y
posteriormente, al traicionarlo, a hampón mayor y zar del narcotráfico.
Precisamente el vicio hacia la cocaína tanto suyo como de su esposa marcarán su declive, sumados a su comportamiento
totalmente antisocial, su amor evidentemente incestuoso hacia su hermana y su
gusto por las armas, confluyendo en un
sangriento desenlace.
Tony Montana es una caracterización brutal de Al Pacino que
nos hace olvidar que ya había interpretado otros personajes.El contenido Michael Corleone se psicopatiza
en un repulsivo ser hiperquinéticoque
no mide obstáculos hasta llegar a su objetivo, aunque tiene sus principios: ¡Todo
lo que tengo son mis bolas y mi palabra y no las romperé por nadie!, así como
tampoco se mete con mujeres (a menos que quiera algo de ellas) y niños. Pero Pacino
le brinda también simpatía al tipo pues siendo otro quisiéramos que ya sea
baleado a los 20 minutos de la peli, sino que estupefactos admiramos su recorrido hacia la cúspide. ¿Qué
quieres? Le pregunta su amigo Manny. Quiero el mundo y todo lo que hay en él,
le responderá, y justamente eso tendrá al final en forma de un enorme globo
terráqueo colgando sobre su cadáver: The world is yours.
Como su mano derecha
está Steven Bauer, un cubano (el único cubano de la peli) nacionalizado
americano que comenzó llamándose Esteban “Ricky” Echeverría y que de una serie
divertida llamada QUE PASA USAsaltó a
la fama con este personaje que también será víctima de la paranoia de su
amigazo solo por el pecado de enamorarse de la hermana del psicótico (spoiler
que seguramente todo el mundo sabe) y que contribuye al desastre total que está
por venir.
En papeles secundarios aparecen Michelle Pfeiffer recién
salidita de Grease 2, luciendo una belleza condenada a la destrucción, primero
amante del criminal Frank López (Robert Loggia) y luego mujer de Montana. Mary
Elizabeth Mastrantonio encarna a Gina,
la fraternal carne del deseo. Y en papeles mucho menos importantes reconocemos
a Gregg Henry, Harris Yulin, Paul Shenar (Alejandro Sosa, rey de la coca
boliviano) y a un tal F.Murray Abraham.
Brian de Palma de una
manera vertiginosa, quizá para subliminalmente hablarnos del efecto del polvo
blanco, dirige esta explosiva, sangrienta (aunque la verdad, se sugiere más de
lo que se muestra), ochentera (música disco y sintetizadores) película , criticada
por el exceso de lenguaje obsceno (hay fucks por doquier), que llevó a la
ejecución de 2 versiones, la una para cine y otra descafeinada para la tv. Brian
sustituyó a Sidney Lumet, que fuera el elegido por Martin Bregman y quien
sugirió los cambios de localidad (Chicago por Miami) y el tipo de droga
(alcohol por coca), pero un desacuerdo con el guión lo dejó fuera.Guión escrito por Oliver Stone que necesitaba
reivindicarse del fracaso del filme de terror LA MANO (remake de LAS MANOS DE ORLAC)
donde ejerció de director. Con eso la carga política y crítica al sistema ya
iba por buen camino, recordemos que se iniciaba la era Reagan, capitalismo en
estado puro. La músicatrepidante estuvo
a cargo de Giorgio Moroder. Push it to the limit, daba el pincelazo adecuado
para retratar el ambiente de la época.
El apoteósico final con un alucinante Tony, hiperexcitado
con la coca y la adrenalina,metralleta
en mano (say hello to my Little friend)llevándose a más de una veintena de sicarios cual Rambo forma parte de
la historia del cine. En la versión de los 30,Caracaortada cae bajo el fuego de
los hombres de la ley. Aquí, no pudiendo ser de otra manera pues ese es su
destino, son los suyos, los narcos quienes le darán fin.