Buscar este blog

"Cinema Paradiso"

"Cinema Paradiso"

viernes, 10 de marzo de 2017

IGUALES

IGUALES
(EQUALS. Drake Doremus, 2015).
Compré el bluray con recelo. Leo en la contraportada que trata de un mundo distópico en el cual se han erradicado los sentimientos. Una sociedad postapocalíptica que ha descubierto que para avanzar el ser humano debe dejar en el camino aquel lastre que es justamente su humanidad. Sí, ya desde los cincuentas los alienígenas que llegaban a la tierra carecían de sentimientos y nos advertían que ellos (nuestras emociones) nos iban a llevar a nuestra destrucción, aunque no faltaba el extraterrestre que se daba cuenta que también ahí es donde, paradójicamente, ya nuestra grandeza. Bien, no quiero dilatarme en otras películas porque la que hoy me ocupa, admito, no es una excelente cinta ni tampoco es original, de hecho me ha ido recordando a lo largo de su metraje otras más logradas: La Fuga de Logan, Equilibrio, THX 1138, Gatacca, etc. Sin embargo, llámenme sentimental, ha sido la trama romántica la que me ha llamado a continuar viéndola y aunque la historia esté llena de tópicos( no disimula lo Romeo y Julieta) y situaciones predecibles he albergado la esperanza que la pareja protagonista triunfe sobre todo obstáculo y que sean felices comiendo perdices.



En un futuro sin precisar la Tierra se ha reducido a una sociedad progresista y sin complicaciones donde unos a otros cooperan para el bien común. No es un estado totalitario, al menos no es represivo, más bien la imagen del gobierno es benévola y su aparato propagandístico está dirigido a estimular el trabajo en equipo e informar sobre un problema de salud que ha empezado a aquejar a los integrantes del colectivo: El SOS: un virus (en apariencia no contagioso) que despierta en los individuos una especie de neurosis al descubrir su capacidad de sentir. Dicha enfermedad tiene 4 estadios, en el primero hay conflictos y distracción laboral, en el segundo las contradicciones se acentúan apareciendo sentimientos hacia otras personas, el tercero conlleva culpa y ansiedad y lleva a la desesperación, el cuarto, es mejor eliminar al sujeto si antes, en el estadio anterior, no se ha suicidado.

Silas, un diseñador gráfico, se descubre en la primera etapa y está recibiendo tratamiento para anular sus conflictos. No obstante no puede contener una extraña atracción hacia Nia, quien, ha logrado controlar su enfermedad sin que nadie se dé cuenta pero cada vez es más difícil. No hay que cavilar mucho para concluir que los dos se verán enredados en una relación romántica en un mundo donde se rechaza todo contacto físico y emocional. Tampoco faltarán los buenos samaritanos, aquí se llaman “los ocultos”, que han alcanzado a dominar sus emociones y a disimularlas y que conmovidos por los dos amantes les ayudarán a planear un escape donde puedan consumar su vida porque el amor ya los consumió.


Un film frío, casi de hospital, en su apariencia donde el exceso de color blanco lastima mi óptica, donde una música monótona congela mi capacidad de respuesta y que de vez en cuando es interrumpida por un molesto bip de las máquinas. No obstante me ha hipnotizado hasta querer saber en qué termina todo y, como ya dije, no hay que romperse el coco porque ya sé a dónde va pero quiero verlo.

Al final, simpatizo con Nicholas Hoult pues su Silas está muy bien dibujado y en su forzada inexpresividad me comparte una gama de matices. Y Kristen Stewart (que nunca me ha caído bien) me conmueve.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario