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"Cinema Paradiso"

"Cinema Paradiso"

martes, 7 de marzo de 2017

STRANGE DAYS ( DIAS EXTRAÑOS) Kathryn Bigelow, 1995.
 


Allá para finales del milenio paranoia había en torno al cambio, no solo se auguraban catástrofes naturales sino también sociales. Una cineasta de buen pulso ya probada en películas de acción y una de ellas de culto llamada Kathryn BIgelow con guión de su ex marido James Cameron maquinaron este film titulado a la sazón de sus tiempos: DIAS EXTRAÑOS.

Aquel entonces sus aires futuristas advertían... el caos de una civilización violenta en la cual la droga de moda era un aparatejo que permitía tener sensaciones extremas al ver y sentir emociones y recuerdos ajenos y qué más adrenalínico que percibir lo que una persona a punto de morir sentía. Lenny, encarnado por un Ralph Fiennes, ex policía, ahora contrabandista de snuff, es el pusilánime protagonista, ejemplo de claro perdedor, a quien su ex novia (Juliette Lewis), convertida en estrella musical, no soporta verle, así que incumple la primera norma del traficante: NO TE ENGANCHES CON TU MERCANCÍA. Y es justo ahí cuando metiéndose en las memorias e ideas de otros que descubre que alguien intenta asesinar a su ex chica en medio de las festividades de fin de año, de siglo y de milenio (solo que aquí por motivos de redondeo –no creo que por ignorancia- el final era 1999 y no 2000 como correspondía). Además, un rapero y líder revolucionario, Jericó 1, ha sido asesinado por brutalidad policial, sin que el estado se haya pronunciado a favor de los inconformes sino que ha protegido a su fuerza represiva, o sea punto exacto para conmoción civil.



Lenny con la ayuda de su amiga Mace (Angela Basset) chofer de limosina pero heroína de acción por lo que se ve, y un detective (Tom Sizemore), intentarán detener al psicópata, salvar a la chica y de paso enderezar la ciudad de Los Angeles y al mundo en este film cuya ambientación nos recordó en aquel entonces a Blade Runner y hoy, en perspectiva, la admiramos como (fallido) retrofuturismo.


Película de culto indudablemente. Elementos servidos: Sociedad al borde del colapso, individuos vacuos e incapaces de relacionarse como personas, tecnología alienante y consumista. Ya lo dijo Sizemore: “Lo importante no es estar paranoico, sino si se está lo bastante paranoico”.
 

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