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domingo, 30 de junio de 2019

“La Pointe Courte” de Agnès Varda (1955) - Por Frank Binueza




“La Pointe Courte” es una pequeña aldea de pescadores en el sur de Francia, cuya humilde existencia se ha visto alterada de forma reciente, ante la prohibición de realizar sus labores de pesca en una pequeña laguna del lugar. Un hombre joven, nacido en la localidad, espera a su esposa que viene de París, para pasar unos días en el lugar, sin embargo ella, llena de dudas sobre el matrimonio, vacila en solicitar el divorcio. Ambos reflexionan sobre su situación, teniendo el día a día de la aldea como trasfondo. 


“Ser felices a cualquier precio es lo que nos ha llevado a esta situación… ¿Nos amamos de verdad o vivimos juntos por costumbre?”


Sin ningún tipo de experiencia cinematográfica, la en ese entonces fotógrafa Agnès Varda decide filmar su ópera prima “La Pointe Courte”, tras varios días de trabajar en el lugar, captando imágenes para un amigo con una enfermedad terminal que ya no podía visitar el lugar. Autofinanciada con un limitado presupuesto, con un guion escrito por ella misma, y utilizando en su mayoría actores no profesionales (sólo dos profesionales), el filme mezcla elementos de ficción con una estética documental, inspirada en el neorrealismo. Los lentos y temblorosos movimientos de cámara nos descubren el horizonte del pueblo pesquero, que fundido en nítido blanco y negro tiende a mostrar una apariencia hipnótica, elegante y surrealista, a pesar de su carácter humilde y simple.


El filme claramente se divide en dos tramas que ven unidas intrínsecamente, por un lado el día a día del pueblo, sus pescadores y los problemas que se enfrentan por las recientes restricciones a la pesca en la zona, los dramas familiares normales y la cruda vida de las afueras; mientras que por otro lado está el idilio de la joven pareja que llega al lugar, quienes en medio de reflexiones filosóficas deciden el futuro de su matrimonio. La combinación de estéticas y el forzado intelectualismo convertiría al filme en el principal referente de la “Nouvelle Vague”, causando incluso los celos de Alain Resnais, quien trabajó como editor de la misma, y quien vio en “La Pointe Courte”, el estilo de filme que él mismo quería hacer. Abstracción y problemas sociales, filosofía y realidad, reclamos a las instituciones de gobierno, a la sociedad, y gatos, muchos gatos, todas las marcas del cine de Agnès Varda, en su quizá injustamente olvidada primera cinta.



FICHA TÉCNICA:
Nombre: “La Pointe Courte” (1955)
Director: Agnès Varda.
Guion: Agnès Varda.
Reparto: Silvia Monfort,  Philippe Noiret.
Género: Drama, Cine Experimental.
País: Francia.


domingo, 8 de julio de 2018

Segundo Aniversario: “Les Plages d'Agnès / Las Playas de Agnès” de Agnès Varda (2008) - Por Frank Binueza



La legendaria Agnès Varda regresa a las playas que han formado parte de su vida, y nos relata a manera de autoficción documental su propia vida. Agnès se filma a sí misma entre extractos de sus películas, imágenes y reportajes. Comparte con humor y emoción sus comienzos como fotógrafa, sus recuerdos como innovadora directora pionera de la Nouvelle Vague francesa, la vida con el amor de su vida, el director Jacques Demy; su incasable lucha por el feminismo, sus viajes a Cuba, China y los Estados Unidos, su vida como productora independiente y su vida familiar. Una admirable mujer, talentosa, libre y curiosa.


“Represento el papel de una ancianita, gordita y habladora, que cuenta su vida...”


Desbordando vitalidad y con mucho humor, así se presenta a sí misma Agnès Varda, la abuela de la Nouvelle Vague, la incansable directora de cine, que con más de ochenta años, todavía se mantiene activa, mostrando su peculiar y único punto de vista de este mundo. Y es así también, que inicia un viaje cronológico en el que los recuerdos atesorados en la memoria de la directora, y de las personas que han estado involucradas en sus proyectos, se nos vienen presentando, apoyados con entrevistas y material histórico.


Cada playa representa una etapa en la extensa vida de la realizadora, desde su dura infancia marcada por la guerra, su irreverente adolescencia y sus inicios en el mundo de las artes. Sin tapujos, ni medias tintas, Agnès se muestra a través de imaginativas recreaciones de sus recuerdos, mientras realiza interesantes puestas artísticas, en donde cada playa que ha formado parte de su vida y obra, tiene un lugar preponderante.


“Los recuerdos son como moscas revoloteando por el aire… trozos de memoria en desorden”, dice Agnès mientras realiza esta remembranza. Como cualquier persona, ella vivió alegrías y desgracias, desde el fracaso de su primer filme, la felicidad por la llegada de sus hijos, las constantes luchas por los derechos de la mujer, y quizá el capítulo más feliz y a la vez más triste, el gran amor y luego la pérdida de su esposo, Jacques Demy.


El filme es una celebración a la vida y al arte, mientras que Agnès se burla socarronamente del paso del tiempo, ya que para ella lo que vale es el aquí y ahora, rematando con seguridad: “Recordaré mientras viva…”


FICHA TÉCNICA:
Nombre: “Les Plages d'Agnès / Las Playas de Agnès” (2008)
Director: Agnès Varda.
Guion: Agnès Varda.
País: Francia.
Género: Documental, Biografía
Reseña por: Frank Binueza


domingo, 3 de junio de 2018

10 Filmes Recomendados de Agnès Varda - Por Frank Binueza


Fotógrafa, artista plástica, directora de cine, guionista, artista, profesora de universidad, pedagoga, directora de fotografía, productora de cine, profesora y editora de cine, o simplemente conocida como la “Abuela de la Nouvelle vague”, Agnès Varda es una de las más admiradas directoras de todos los tiempos, con una larga carrera, es una de las pioneras del cine hecho por mujeres y del cine feminista.

A continuación se muestran 10 de sus filmes más importantes:



“La Pointe Courte” (1955)


Un joven (Philippe Noiret) llega a la estación de trenes para ver a su esposa (Silvia Monfort), recién venida de París. Después de cuatro años de matrimonio, la pareja tiene problemas de naturaleza un tanto existencial: la esposa ama a su esposo, pero está pensando en dejarlo. Ambos se reúnen en su ciudad natal, Sète, y se quedan en el barrio de pescadores, llamado la Pointe Courte, en donde ambos discuten su futuro.

El film combina libremente dos tramas que representan dos estéticas diferentes: por un lado está el retrato puramente neorrealista de la zona del suroeste de Francia a la que el título hace referencia, y por otro la historia de un joven matrimonio que se encuentra allá para decidir si seguirán juntos o no. La combinación tan curiosa de estética neorrealista junto a los diálogos tan intelectuales de la pareja, fueron toda una revelación y supuso uno de los más claros precedentes de la Nouvelle Vague.



“Cléo de 5 à 7” (1961)

Florence Victoire (Corinne Marchand), una joven e hipocondríaca cantante, mejor conocida por su nombre artístico “Cléo”, espera impaciente los resultados de un examen médico. Cuando una adivina que lee las cartas le revela que la muerte le acecha, su inquietud aumenta. Tratando de ocupar su tiempo a la espera de los resultados, con su banal vida y sus superficiales amigos y conocidos, Cléo conoce a un joven soldado, a punto de partir para hacer el servicio militar en Argelia, al que le confía su temor a la muerte…

Varda nos introduce en su mundo de arriesgados planos y tomas rápidas, mientras muestra varios de los puntos más reconocidos en su filmografía: El feminismo y la lucha contra los estereotipos. A pesar del vertiginoso montaje, hay espacio para una gran cantidad de momentos cómicos y dramáticos, incluidas escenas musicales, e incluso un pequeño cortometraje mudo, lleno de grandes artistas de la Nouvelle Vague, como Jean-Luc Godard, Anna Karina, Eddie Constantine, entre otros, en donde, con grandes dosis de humor, hace una parodia a las comedias slaptick estadounidenses, y a la costumbre de Jean-Luc Godard de utilizar gafas negras.



“Le Bonheur / La Felicidad” (1965)

François es un joven carpintero casado y con dos hijos. A pesar de que su vida conyugal con Thérese es placentera, cuando conoce a Emilie, no puede evitar sentirse atraído por ella y acaban teniendo una aventura. El verdadero problema es que no consigue aclararse con sus sentimientos: ama a su mujer y también a su amante, pero no sabe a cuál de las dos ama más.

Considerada como una de las películas más provocadoras de Varda, “Le bonheur” examina con una paleta de colores engañosamente alegre, las tensiones espirituales dentro de un matrimonio, y las ideas de fidelidad y felicidad en un mundo moderno y egocéntrico. Lanzada antes de los disturbios sociales masivos dentro de la nación de Francia que alcanzó su punto álgido en 1968 y que amenazaba con derrocar a la todavía nueva Quinta República. Esta película contiene muchos elementos feministas que reflejan los movimientos que tuvieron lugar entre las mujeres durante ese tiempo.



“Daguerréotypes / Daguerrotipos” (1976)

A mediados de los años 70’s, Agnès Varda realiza un homenaje a la cotidianidad. Con cámara en mano, decide retratar a los pequeños comerciantes de la pujante Rue Daguerre, en el distrito 14 de París. Varda que vivió durante 20 años en esa calle, hace un profundo ejercicio de observación de las vidas de estas personas comunes y corrientes, su trabajo, sus orígenes, la forma en la que ven la vida, y sus sueños. Tenderos, panaderos, carniceros, estilistas, instructores de una escuela de manejo, gente a la que la directora veía todos los días, son observadas a través de cortas entrevistas y tomas de su día a día, intercaladas con la presentación de un mago en un café, en donde se observa el fuerte vínculo comunitario de la zona.

La yuxtaposición de imágenes, producto del intrincado montaje de escenas cotidianas, resultan en una exótica mirada a la vida de la clase media francesa en los años setentas. El título es un juego de palabras, producto del nombre de la calle, “Daguerre”, quien fuese el inventor de los “Daguerrotipos”, el primer procedimiento fotográfico de la historia. De naturaleza delicada, los daguerrotipos eran evocaciones a una época pasada, las imágenes que Varda capta con su cámara son igualmente de un mundo en decadencia.



“Sans Toit Ni Loi / Sin Techo Ni Ley” (1985)

El cadáver de una joven mujer es encontrado dentro de una zanja en pleno invierno. Ella era una vagabunda llamada “Mona” (Sandrine Bonnaire), cuya vida se irá conociendo a través de flashbacks y pequeñas entrevistas semi-documentales a la gente que la había conocido durante las últimas semanas de su vida. Mona era joven, distante, independiente y no demasiado agradable que se movía de un sitio a otro, viviendo allí donde le era posible y sin buscar la ayuda o el amparo de nadie. La auténtica naturaleza de Mona permanece como un misterio para todos aquellos que cruzaron su camino con ella, sin embargo ella misma va dejando pequeñas pistas de las razones que la llevaron a esa vida, sin techo y sin ley…

Crudo retrato de la vida de la calle, a través de los ojos de una mujer de la calle. La película combina escenas narrativas sencillas, en las que vemos a Mona viviendo su vida, con secuencias pseudo documentales en las que las personas que conocen a Mona se vuelven hacia la cámara y comentan lo que recuerdan de ella. A veces, los eventos importantes no se muestran, por lo que el espectador debe juntar la información para obtener una imagen completa.


“Jacquot de Nantes” (1991)

Jacquot Demy es un niño de unos once años. Su padre tiene un taller mecánico y su madre es peluquera. Son felices y les gusta cantar y ver películas. Jacquot, fascinado por toda clase de espectáculos (teatro, cine, marionetas), compra una cámara para realizar su primer film amateur.

La película es un retrato de la creación de un artista; recreando los primeros años de vida del marido de Varda, Jacques Demy, en la Francia ocupada y su interés en los diversos pasos asociados con la realización de películas, como el reparto, el escenografía, la animación y la iluminación. Las secciones ficticias ambientadas en tiempos de guerra de Nantes se combinan con breves interludios documentales en los que participa el moribundo Demy.



“Les Glaneurs Et La Glaneuse / Los Espigadores Y La Espigadora” (2000)

Recorriendo Francia, Agnès Varda se ha encontrado con espigadores, recolectores, gente que busca entre la basura. Por necesidad, o por puro azar, estas gentes recogen los objetos desechados por otros. Su mundo es sorprendente. Y la directora, a su manera, es también una especie de espigadora que selecciona y recoge imágenes aquí y allá.

En este documental, Varda observa a las personas dedicadas al oficio de “espigador”, inmigrantes o personas pobres que se ven obligadas a recoger la cosecha a mano, un oficio muy sacrificado y mal pagado. La película es notable por el sustento manual de la cámara y por los ángulos y técnicas inusuales. En una escena concreta, Varda se olvida de apagar la cámara. Mientras la cámara cuelga de Varda, continúa grabando, y el espectador ve el suelo mientras Agnès se desplaza, y la tapa de la lente pende con música jazz de fondo. Varda llama esta escena "La danza de la tapa de la lente".



“Les Glaneurs Et La Glaneuse... Deux Ans Après / Los Espigadores Y La Espigadora... Dos Años Después” (2002)

Dos años después de "Los espigadores y la espigadora", Varda vuelve a recorrer el país con su cámara Mini-DV para filmar de nuevo a la mismas personas, mostrando el devenir de cada uno en ese tiempo.

Tras las muestras de agradecimiento recibidas por el documental original, Varda decide volver a visitar a varias de las personas a las que conoció en el primer filme, mostrando no solo la calidez de la amable directora, sino también el esfuerzo y la búsqueda de un mejor futuro de los protagonistas de la historia.




“Les Plages d'Agnès / Las Playas de Agnès”  (2008)

Agnès Varda regresa a las playas que han formado parte de su vida e inventa una especie de autoficción documental. Agnès se filma a sí misma entre pasajes de sus películas, imágenes y reportajes. Comparte con humor y emoción sus comienzos como fotógrafa de escena, sus recuerdos como innovadora directora pionera de la Nouvelle Vague francesa, su vida con Jacques Demy, su feminismo, sus viajes a Cuba, China y los Estados Unidos, su vida como productora independiente y su vida familiar. Una mujer libre y curiosa.

De forma cronológica Agnès Varda, cuenta su vida de forma cronológica evocando los recuerdos más profundos, alegres y dolorosos de su vida, narradora de una vida que pareciera que no fuera propia, la alegre octogenaria se ubica en las playas que fueron mudos testigos de los episodios más importantes de su vida, desde las filmaciones de sus películas, el amor o sus luchas sociales.



“Visages Villages / Faces Places” (2017)

La directora Agnès Varda y el artista gráfico JR tienen puntos en común: pasión y cuestionamiento de las imágenes en general y, más concretamente, de los lugares y los dispositivos para mostrarlas, compartirlas y exponerlas. Agnès eligió el cine. JR optó por crear galerías de fotografías al aire libre. Cuando Agnès y JR se conocieron en 2015, enseguida desearon trabajar juntos, rodar una película en Francia, lejos de las ciudades. Ya sea mediante encuentros fortuitos o proyectos preparados, se dirigirán hacia este viaje con el camión fotográfico de JR. La película narra también la historia de su amistad, que fue creciendo a lo largo del rodaje, entre sorpresas y bromas, mientras se reían de sus diferencias.

Este documental francés muestra la inesperada colaboración entre Agnès Varda, considerada la abuela de “Nouvelle Vague” y experimentada documentalista, y JR, un joven artista francés conocido por sus impactantes obras visuales que consisten en enormes intervenciones gráficas en calles y tejados de diversas ciudades de todo el mundo. Su viaje a través de la Francia rural, sirve de trasfondo para la creación de interesantes muestras de arte, mientras que cada uno le muestra al otro el punto de vista que tienen sobre el mundo y el arte.

martes, 1 de mayo de 2018

“Sans Toit Ni Loi / Sin Techo Ni Ley” de Agnès Varda (1985) - Por Frank Binueza


El cadáver de una joven mujer es encontrado dentro de una zanja en pleno invierno. Ella era una vagabunda llamada “Mona” (Sandrine Bonnaire), cuya vida se irá conociendo a través de flashbacks y pequeñas entrevistas semi-documentales a la gente que la había conocido durante las últimas semanas de su vida. Mona era joven, distante, independiente y no demasiado agradable que se movía de un sitio a otro, viviendo allí donde le era posible y sin buscar la ayuda o el amparo de nadie. La auténtica naturaleza de Mona permanece como un misterio para todos aquellos que cruzaron su camino con ella, sin embargo ella misma va dejando pequeñas pistas de las razones que la llevaron a esa vida, sin techo y sin ley…



-¿Vas andando con este tiempo?
-El tiempo no lo elijo yo.
-¿Has elegido andar?
-Eso sí…



Para algunas personas, su vida es la constante búsqueda de la libertad, ¿pero que sucede cuando esta libertad atenta contra tu vida? Con esta premisa Agnès Varda nos introduce en el mundo de Mona, una joven vagabunda que harta de las reglas de la sociedad decide buscar su lugar en el mundo, rehuyendo de todo tipo de responsabilidad o atadura, encontrando en la calle esa libertad que siempre ansió, pero a un alto precio. Sin sentimentalismos, ni tratamientos moralistas, Varda muestra a las personas de la calle y los peligros a los que se enfrentan.



El crudo retrato de las situaciones presentadas, nos recuerda que a pesar de la buena voluntad y solidaridad de las personas, cada quien es responsable de sus propios actos, en cada persona hay luz y oscuridad, y la protagonista no es la excepción, busca trabajos eventuales y tiene leves atisbos de esperanza en el futuro, pero también es egoísta, viciosa y manipuladora, una mujer joven tratando de sobrevivir el duro invierno de una indeterminada zona vinícola de Francia, quien no tiene ningún remordimiento en aprovecharse de las situaciones en las que se envuelve, pero que para su desgracia, su condición de mujer la vuelve un blanco fácil de la indiferencia y la violencia.



“Es fácil cuando se tiene dinero… Nosotros estamos en la calle, en la mierda, no tenemos nada…”, le dice una vagabunda a un hombre mayor mientras ofrece sus servicios sexuales, el odio y desapego por la sociedad es un sentimiento con el que cualquier persona se puede identificar en algún momento de su vida, pero la decisión de vivir al margen de la sociedad es una apuesta que pocas personas se atreven a realizar. ¿Vale tanto la libertad?, es una pregunta que la protagonista no se hace, ella vive el día a día, y cada decisión es de vida o muerte…

Sandrine Bonnaire y Agnès Varda durante las grabaciones de la película.


FICHA TÉCNICA:


Nombre: “Sans Toit Ni Loi / Sin Techo Ni Ley” (1985)
Director: Agnès Varda.
Guion: Agnès Varda.
Reparto: Sandrine Bonnaire, Macha Méril, Yolande Moreau, Stéphane Freiss, Marthe Jarnias, Joël Fosse.
País: Francia, Reino Unido.
Géneros: Drama.


sábado, 8 de julio de 2017

ESPECIAL DE DIRECTORAS: “Cléo de 5 a 7” de Agnès Varda. (1962).- Por Frank Binueza


SINOPSIS

Florence Victoire (Corinne Marchand), una joven e hipocondríaca cantante, mejor conocida por su nombre artístico “Cléo”, espera impaciente los resultados de un examen médico. Cuando una adivina que lee las cartas le revela que la muerte le acecha, su inquietud aumenta. Tratando de ocupar su tiempo a la espera de los resultados, con su banal vida y sus superficiales amigos y conocidos, Cléo conoce a un joven soldado, a punto de partir para hacer el servicio militar en Argelia, al que le confía su temor a la muerte…


AGNÈS VARDA, LA ABUELA DE LA NOUVELLE VAGUE.

Este es el apodo con el que es conocida la belga Agnès Varda, precursora estilística de este movimiento cinematográfico eminentemente francés, pero del que se dio sus primeras pautas en su primera película “La Pointe Courte” (1956), y que terminó de explotar con la película en cuestión, “Cléo de 5 a 7”.

Desde la magnífica secuencia de créditos iniciales a todo color (aunque la película es en blanco y negro), Varda nos introduce en su mundo de arriesgados planos y tomas rápidas (incluyendo intrincadas grabaciones de taxi en las calles de París), e incluso se da el lujo de presentarnos por completo a todos los personajes de la película, con la lectura de cartas del tarot que precede a la apertura. La artista enferma, la criada supersticiosa, el amante desenfadado, amigos superfluos, y un nuevo y alegre amor.


Pronto vemos varios de los puntos más reconocidos en la filmografía de esta gran directora: El feminismo (la mujer taxista que traslada a Cléo y a su criada), y  la lucha contra los estereotipos (las quejas de Cléo sobre que nadie toma en serio su “enfermedad” porque es mujer), aunque irónicamente Cléo es parte de los estereotipos de las mujeres de la época, en especial con su lapidaria frase de autoconsolación: “Mientras seas guapa, estarás mucho más viva que los demás”.

A pesar del vertiginoso montaje, hay espacio para una gran cantidad de momentos cómicos y dramáticos, incluidas escenas musicales, e incluso un pequeño cortometraje mudo, lleno de grandes artistas de la Nouvelle Vague, como Jean-Luc Godard, Anna Karina, Eddie Constantine, entre otros, en donde, con grandes dosis de humor, hace una parodia a las comedias slaptick estadounidenses, y a la costumbre de Jean-Luc Godard de utilizar gafas negras.



 EXISTENCIALISMO Y SIMBOLISMOS DE UNA VIDA VACÍA

Uno de los puntos más interesantes de la película, es la división por “Capítulos” perfectamente cronometrados, que nos ubican entre las citadas horas del título, y nos presentan la vida de la protagonista entre “5 y 7” (técnicamente hasta las 6 y media de la tarde, pero obviamente sonaba mejor de 5 a 7…), introduciendo a cada uno de los amigos y otras personas “importantes” en la vida de Cléo, convirtiendo al espectador en un vouyerista, observando cada detalle de la superficial vida de la bella cantante.


Cléo es una joven frívola y aburguesada que sólo se preocupa por su belleza y que se ve amenazada por la muerte. Una muerte que, para ella, es fealdad. Con apenas 3 canciones grabadas se siente una completa diva, pero en su vida las personas son poco más que conocidos. La obsesión que mantiene con su imagen es repetidamente subrayada, con tomas de espejos y reflejos, de las más variadas formas, esos espejos que revelan un alma vacía, una vida inútil.

En los años 60’s, junto con la guerra en Argelia, hubo un repentino interés por existencialismo en Francia, y claramente “Cléo de 5 a 7” es una película existencial, por un lado la conciencia de su propia mortalidad inicia un cambio en la superficial Cléo, pero el fortuito encuentro de la cantante y el soldado hará poner todo en perspectiva, cuando hablen de las muertes de la guerra de Argelia, y que están muriendo por nada y sin propósito. 



FICHA TÉCNICA.

País: Francia.
Guión: Agnès Varda.
Reparto: Corinne Marchand,  Antoine Bourseiller,  Dorothée Blanck,  Michel Legrand, Dominique Davray,  José Luis de Vilallonga,  Loye Payen,  Jean-Luc Godard, Anna Karina,  Eddie Constantine,  Jean-Claude Brialy,  Sami Frey.
Género: Drama, Nouvelle Vague.