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"Cinema Paradiso"

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sábado, 23 de marzo de 2019

"Roman Holiday" de William Wyler (1953) - Por Marilyn Rodríguez


ESPECIAL COMEDIAS ROMÁNTICAS
ROMAN HOLIDAY. William Wyler. 1953


-" No he estado nunca a solas con un hombre ni siquiera vestida. En ropa interior...más extraño".


Vacaciones en Roma es una cinta amable, una deliciosa fábula del cuento de Cenicienta. La princesa Ann, cansada del estricto protocolo y deberes oficiales impuestas por las exigencias de sus deberes oficiales, escapa una noche y ataviada como una chica corriente, se encuentra con el periodista Joe Bradley (Gregory Peck). Este reconoce a la princesa y ve una gran oportunidad de salvar su carrera periodística que se encuentra en horas bajas. Pero, a medida de que la va conociendo, asoma un sentimiento de culpa, dada la inocencia de Ann. Mientras recorren la ciudad de Roma, el amor surge, aunque las realidades de sus respectivas situaciones, hacen de la relación, algo imposible.


Peck y Hepburn están excelentes,la pareja protagonista tiene mucho que ver, ambos son carismáticos y deliciosos en este cuento de hadas sin final feliz y de amores platónicos de Wyler, al igual que Eddie Albert en el papel de fotógrafo que actúa en connivencia con Peck . Ese tipo de historias clásicas que no puedes evitar engancharte una y otra vez.


El recorrido que hace la pareja por los bellísimos parajes de la ciudad eterna realzan la historia. Basado en un texto de Dalton Trumbo, tuvo que pasar décadas antes de que Trumbo recibiese finalmente el reconocimiento merecido.


Frank Capra se encargó inicialmente del proyecto, pretendiendo a los actores Elizabeth Taylor y Cary Grant para los papeles de Peck y Hepburn.



"Groundhog Day / Atrapado en el Tiempo" de Harold Ramis (1993) - Por Marilyn Rodríguez



ESPECIAL COMEDIAS ROMÁNTICAS
ATRAPADO EN EL TIEMPO. Harold Ramis. 1993



-"Este 2 de febrero, a las 7:20 y 30 segundos, Punxsutawney Phil, el profeta de los profetas, el vaticinador de los vaticinadores salió a regañadientes, pero vivaz en Punxsutawney, Pensilvania. Y dijo en lengua marmota: “Definitivamente veo una sombra”. ¡Lo siento, amigos! ¡6 semanas más de invierno"!



Bill Murray, posiblemente, hace uno de los mejores trabajos de su carrera en esta genial comedia, escrita y dirigida por Harold Ramis, junto a Danny Rubin.



Murray es Phil Connors, un malhumorado hombre del tiempo al que envían, junto a la productora (Andie McDowell) y al cámara Larry (Chris Elliot) al pueblo de Punxsutawney, en Pensilvania, para documentar la ceremonia anual del día de la Marmota. Una marmota llamada Punxsutawney Phil sale de su guarida y en función de si ve o no su propia sombra, predice que el pueblo tendrá unas semanas más de invierno.


Despectivo y soberbio, a Phil no le apetece en absoluto cubrir esa noticia, así que cuando se despierta a la mañana siguiente, descubre que está reviviendo el día de la Marmota, una y otra vez al ritmo de " I've Got You Babe", de Sonny y Cher. Dada su condición, Phil sacará provecho de esta situación en beneficio propio, en un principio, y ayudando a los demás, más adelante. 




Intenta mejorar su detestable comportamiento en un intento de redimirse a los ojos de la productora.


Atrapado en el tiempo es una genial comedia, posiblemente, una de las mejores de los 90. La cinta está plagada de humor, es una comedia inteligente y divertida.


Como curiosidad, Murray fue mordido por una marmota en dos ocasiones, teniendo que ser vacunado contra la rabia.


lunes, 18 de marzo de 2019

"Four Weddings and a Funeral / Cuatro Bodas y un Funeral" de Mike Newell (1994) - Marilyn Rodríguez



ESPECIAL COMEDIAS ROMÁNTICAS
CUATRO BODAS Y UN FUNERAL, Mike Newell, 1994


“- Charles: ¿Cómo está tu novia? 
- Ya no es mi novia. 
- Me alegro. No se si sabías que se la tiraba la mitad del grupo. 
- Ahora es mi mujer.”



'Cuatro bodas y un funeral' ('Four Weddings and a Funeral') es una de las comedias románticas más emblemáticas de los años 90. Hugh Grant es el sempiterno padrino de boda en esta comedia británica de ceremonias sociales ,en la que Nevell y Richard Curtis obtuvieron un gran éxito, convirtiendo a Grant en estrella de Hollywood. El papel se le adecua bien a Grant, como Charles, el padrino que siempre llega a tarde, y que se enamora de Carrie (Andy MacDowell) en una de las bodas, pasando el resto de la cinta cortejándola de una manera torpe.



Cuatro bodas y un funeral es una mirada cargada de humor hacia la clase media alta británica, en la que se reflejan todas las pesadillas clásicas de este tipo de ceremonias, a saber: el cura incompetente, el padrino indiscreto, lo violento de sentarse en la misma mesa con los ex. El funeral da título a la parte conmovedora del relato.



Con un elenco bien escogido en el que todos están magníficos y temas como "Love is all around", del grupo escocés Wet Wet Wet, Cuatro bodas y un funeral resulta una cinta encantadora con momentos divertidos,mientras se entrecruzan las vidas de un grupo de amigos a través de distintos eventos, amores y desamores, reflexiones sobre la relaciones y el matrimonio.


"The Purple Rose of Cairo / La Rosa Púrpura del Cairo" de Woody Allen (1985) - Por Marilyn Rodríguez



ESPECIAL COMEDIAS ROMÁNTICAS
LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO, Woody Allen, 1985


-“Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo.”



Allen, con esta maravillosa comedia nostálgica, se aleja de sus personajes habituales neoyorquinos con problemas en sus relaciones personales; tampoco encontraremos en La Rosa Púrpura del Cairo, los habituales monólogos neuróticos y filosóficos, característicos del cine de Allen. 


Un ejercicio de meta cine o un delicioso retrato sobre la realidad y la fantasía, o ambos. La cinta narra la historia de Cecile (Mia Farrow), una infeliz camarera, que durante los años de la Gran Depresión, pasaba la mayor parte de su tiempo libre en una sala de cine. “Me ayudan a olvidar a mis penas”, confiesa Cecilia quien vive con su marido, un hombre desempleado, rudo y maltratador (Danny Aiello). Solo a través de la pantalla, ella puede olvidarse de la anodina y desgraciada vida que lleva. Después de quedar fascinada por la última película que estrenan en el cine de su barrio titulada “La rosa púrpura del Cairo” a la que acude, sale de la pantalla hacia el mundo real para conocerla. Ambos se enamoran, hasta que aparece el actor que interpreta a Tom en la vida real de la película, que también la seduce.



Por todos es conocido el hecho de que en los años de la Depresión, los estadounidenses necesitaban el optimismo del cine, en el que buscaban evasión y olvidar sus vidas y los problemas de esos negros años. La Rosa Púrpura del Cairo es un ejemplo de cómo las películas de los años 30 distorsionaban la realidad creando expectativas peligrosamente altas, pero al mismo tiempo hacían la vida más llevadera al público estadounidense.


Daniels, asume ambos roles, el personaje de ficción y el actor que interpreta a Tom, estableciendo una clara diferencia entre el hombre ideal y el real.



“Los seres de ficción quieren tener una vida real y los seres reales una vida de ficción”. Esta frase, resume por sí sola la cuestión principal que aborda Woody Allen en esta deliciosa película sobre la ilusión, sobre la ficción que puede salvar nuestras vidas.


"JFK" de Oliver Stone (1991) - Por Marilyn Rodríguez



LA CORRUPCIÓN EN EL CINE
JFK, Oliver Stone, 1991



El Fiscal de Nueva Orleans Jim Garrison reabrió el caso del asesinato del presidente de los Estados Unido,s John F. Kennedy y presentó cargos contra algunas personas. Después de entrevistar a numerosos testigos de Dallas y a personas relacionadas con los hechos, mantuvo la tesis de que el magnicidio fue fruto de una conspiración en la que podría haber intervenido el FBI, la CIA y el propio vicepresidente Lindon B. Johnson.



-“El fantasma de John Fitzgerald Kennedy nos enfrenta al asesinato secreto del sueño americano, nos obliga a responder unas preguntas terribles: ¿Qué es nuestra Constitución?, ¿Qué vale la ciudadanía?...o más aún: ¿Qué vale nuestra vida?¿Qué futuro tiene una democracia cuyo presidente puede ser asesinado en circunstancias terriblemente sospechosas, mientras la maquinaria legal ni siquiera se inmuta?, ¿Cuántos asesinatos de políticos disfrazados de ataques al corazón, suicidios, cáncer, sobredosis nos quedan por ver?, cuántos aviones y coches se estrellarán hasta que se sepa qué es lo que realmente esconden?”.



Basada en las novelas “On the trail of the assasins” de Jim Garrison, el propio protagonista de la película, y “Crossfire: the plot that killedKennedy”, de Jim Marrs, Zachary Sklar y el propio Oliver Stone, adaptan uno de los hechos sucedido el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, más escabroso y con más preguntas e interrogantes sin respuesta de la reciente historia norteamericana. Stone realiza de una manera acertadísima y certera un complejo thriller político, en el que resalta un prodigioso montaje a cargo de Joe Hutshing y Pietro Scalia con un gran ritmo y tensión narrativa, que en otras manos, hubiera dado como resultado un producto complejo y difícil de entender para el espectador.



Así, la película se inicia con una mezcla entre imágenes documentales e imágenes de ficción, alternado el color con el blanco y negro, lo que resulta un excelente trabajo de fotografía a cargo de Robert Richardson consiguiendo con ello un toque semi documental. A través de ellas asistimos a un recorrido político, económico y social de los Estados Unidos en la primera mitad de la década de los sesenta. Garrison revisa el resultado y contenido de los documentos de la Comisión Warrren. Dicha comisión se inició el 29 de noviembre de 1963 a instancia del Presidente Lyndon B. Johnson con el fin de esclarecer el asesinato de John F. Kennedy. La comisión concluyó estableciendo que el presidente recibió tres impactos disparados con la misma arma desde el sexto piso del depósito de libros de la ciudad de Dallas por Lee Harvey Oswald, un ex oficial de la marina de los Estados Unidos tildado de comunista fanático. También concluía la comisión, la exculpación del cuerpo de policía por la muerte de Oswald a manos de Jack Ruby delante de la misma y la prensa, descartando cualquier teoría conspiratoria.



Garrison encuentra multitud de contradicciones, parcialidad y desidia en la investigación, por lo que decide reabrir el caso para investigar los hechos, hallar nuevas pruebas y buscar culpables, teniendo la firma convicción de que de ningún modo pudo ser un lobo solitario el autor del crimen, sino toda una conspiración contra el presidente desde las más altas cotas de poder.



Además de la acertada inserción de la partitura de John Williams, la cinta cuenta, además de Kevin Costner, que aquí ofrece uno de sus mejores trabajos, con la participación de unos de los mejores elencos que se hayan visto jamás en el cine, tales como Gary Oldman, Joe Pesci, Donald Sutherland, Sissy Spacek, Tommy Lee Jones, Kevin Bacon, Jack Lemmon y Walter Matthau. Apareciendo, asimismo, el propio Jim Garrison dando vida a Earl Warren, que estuvo al frente de la controvertida Comisión Warren.



A Oliver Stone le salió un film redondo, unos de sus mejores trabajos, en mi opinión, de este director. Un film grande que supo manejar perfectamente en el que además de dominar a la perfección una complicada trama política, y la convicción de la corrupción en la gran y complicada maquinaria política estadounidense, señalando posibles culpables, ofrece una precisa radiografía sobre el mundo en la década de los sesenta: la meteórica carrera espacial de las dos superpotencias, Rusia, la guerra fría, Fidel Castro, Bahía de Cochinos o Vietnam.


"Cien Años de Perdón" de Daniel Calparsoro (2016) - Por Marilyn Rodríguez


LA CORRUPCIÓN EN EL CINE 
CIEN AÑOS DE PERDÓN, Daniel Calparsoro, 2016



Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” y “El Gallego”. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?


Primera hora de la mañana. La sede central del Banco Mediterráneo acaba de abrir sus puertas al público. Fuera llueve torrencialmente. Un grupo formado por seis hombres encapuchados entra en el establecimiento con el objetivo de robar todas las cajas de seguridad que puedan. A priori, el plan no presentaba ninguna complicación, ya que previamente se había excavado un túnel que conectaba el banco con una estación de metro en desuso. 


No será la única complicación que se les presente, puesto que la intensidad de la lluvia ha provocado que el túnel se inunde por completo impidiendo la huída.


Los líderes de la banda son “el uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “el gallego” (Luís Tosar) ambos son viejos conocidos, ya han perpetrado algún golpe juntos; el uruguayo es el encargado de negociar con la policía sus exigencias para salir del edificio con el botín. La vida de los rehenes sirve de moneda de cambio. 


El contenido de una de las cajas de seguridad y objetivo del líder de la banda, pondrá en solfa a todo el gobierno del país, puesto que es el propio gabinete, el interesado en hacerse con el contenido de la caja, cuyo propietario es un ex miembro del partido, ahora en coma en un hospital. La desconfianza y la sospecha se va instalando entre los dos atracadores a medida que surgen las complicaciones. 


De la negociación, por parte de los cuerpos de seguridad, se hará cargo un experimentado y alto cargo del CNI (José Coronado), el cual tendrá carta blanca para dirigir la operación al margen de los otros cuerpos policiales que ignoran el entramado político. A su vez, el jefe del gabinete de la Presidencia (Raúl Arévalo) intentará por todos los medios que el contenido de la caja de seguridad no salga a la luz pública, puesto que provocaría un gran escándalo de corrupción política de grandes consecuencias, llegando a desestabilizar los cimientos gubernamentales. Así, ejerciendo toda la presión posible hacia los atracadores, donde la suerte de estos no les importa demasiado, sino conseguir la comprometida documentación, se iniciará un asedio y derribo; una carrera contrarreloj para la huida desesperada y, de paso, salir vivos.


No estamos acostumbrados en este país a las producciones de este género, a los thrillers, al cine de robo y atracos o, en general a las cintas de acción y aún menos, con un atraco de por medio. Ver que de vez en cuando hay algún valiente que se lanza a la piscina con algo semejante, es muy loable y de agradecer. 


Coproducida por España y Argentina y con guión de Jorge Guerricaerrechevarría, responsable del guión de “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009) “Carne Trémula” (Pedro Almodóvar, 1997) o “El día de la bestia” ( Alex de la Iglesia,1995 ) Cien años de perdón es una cinta muy entretenida y un buen Thriller. Rodada a caballo en Argentina y España con actores de ambos países. Calparsoro le otorga buenas dosis de tensión a la narración, fluida y rápida en su primera parte, muy efectista visualmente, así como una buena puesta en escena, consiguiendo mantener la atención del espectador en todo momento. 


Destaca la interpretación de la pareja protagonista, donde si el gran Luis Tosar, está magnífico (¿cuando no lo está?) el argentino Rodrigo de la Serna está aún mejor, alzándose como triunfador en este duelo actoral y transmitiéndonos una buena química entre ambos.


Un entramado de corrupción política y engaños que por desgracia nos es muy familiar en nuestro país, desde años, aunque la realidad supera a la ficción, en este caso, pese a que el director de obras como “Salto al vacío” (1995) niegue que sea una cinta política y así lo manifiesta:-“ Cien años de perdón’ se plantea como una película de atracos, como una película de género, de entretenimiento. Estamos buscando hacer un retrato de la sociedad española con una mirada cargada de ironía para sacarle una sonrisa al espectador. Pensamos que si íbamos a tratar el tema de la corrupción como trasfondo que había que hacerlo de una forma que no fuera un coñazo. Si no sería como el telediario, lo que vemos todos los días en los periódicos. Tampoco queríamos dar una lección, queríamos proponer una fiesta con todo esto”.


Ya lo decía Bertold Brecht:" que ladrón no es quien roba un banco, sino quien lo funda”. No es de extrañar que con la que está cayendo, empaticemos con los atracadores, poniéndonos de su lado, puesto que los malos no son tan malos, ni los buenos, tan buenos.


Si bien es cierto que Cien años de perdón no pasará a la historia como una de las mejores películas de la historia, sí que es una buena recomendación para el puro entretenimiento.


"Traffic" de Steven Soderbergh (2000) - Por Marilyn Rodríguez



LA CORRUPCIÓN EN EL CINE
TRAFFIC, Steven Soderbergh, 2000


El tema de la droga ha sido tratado infinitas veces en el cine desde todas las ópticas posibles, especialmente desde el infierno y sufrimiento que produce a los que la consumen. Pero Traffic no es otra película temática más. Soderbergh ha resuelto el tema desde varias vertientes, construyendo una trama argumental que aúna diversas tramas paralelas que se entrecruzarán en algún momento.


Así, encontramos al Juez Wakefield (Michael Douglas), nombrado recientemente por el Presidente de los EEUU para coordinar con las autoridades mexicanas la lucha contra la organización de drogas. El mismo Juez que tendrá que librar esa batalla en su propia casa, ya que ignora que tiene una hija adolescente drogodependiente.



Javier Rodríguez (Benicio del Toro), un agente mexicano de la frontera que camina entre la honestidad y la lucha por el mantenimiento del orden en Tijuana, y su propia corrupción.
Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones) de buena posición; esposa de un respetable hombre de negocios que es un traficante de drogas, hecho que desconoce hasta el mismo día de su detención. Determinada a sacar a su marido de la cárcel con la ayuda del Abogado (Dennis Quaid) y a seguir con el negocio para no poder su posición social.



En el sólido guion de Stephen Gaghan se mezclan el thriller, el drama, la denuncia social y de documental en las secuencias rodadas cámara en mano; se hablan dos idiomas, el inglés y el español, para relatar la historia de varios personajes relacionados, todos ellos, con el mundo de las drogas y el narcotráfico existente entre los Estados Unidos y México.



Estamos ante una buena película, una película dinámica, cruda y sólida, con excelentes actuaciones, destacando la de Benicio del Toro y Michael Douglas, dura y real, como su argumento, magníficamente montada por Stephen Mirrione, ya que el montaje en films con historias cruzadas es de vital importancia para darle sentido y coherencia a la historia. La fotografía sirve como ubicación de los lugares y el contraste entre los mismos. Así, se utiliza los colores azules cuando la acción transcurre en espacio norteamericano, y el amarillo o sepia cuando transcurre en territorio mexicano.



Si existe algún elemento de crítica contra esta película, en mi opinión sería la visión algo hipócrita que muestra que las consecuencias sufridas por las drogas en la población americana es gracias a los narcos chicanos. Aun así, Traffic resulta una sórdida aproximación al mundo del narco tráfico. Un gigante en la que la lucha contra el mismo es inútil y está a priori, perdida, sin solución ni erradicación posible, por su estructura y agravado por la corrupción que lleva inherente el ser humano.


domingo, 17 de marzo de 2019

"The Racket / El Soborno" de John Cromwell (1951) - Por Marilyn Rodríguez



LA CORRUPCIÓN EN EL CINE 
EL SOBORNO (The Racket) John Cromwell, 1951



-“Pretenden crear un enorme monopolio que controle todos los negocios ilegales; el juego, la corrupción, la droga…eso le daría mucho dinero; una gran parte de ese dinero se destinaría a sobornos. Ya tienen al ayudante del Fiscal en su nómina, Mortimer Wils, quieren que sea Juez y, una vez esté en el estrado”….
-“Lo que está usted diciendo es muy grave, tiene que demostrarlo”
-“Necesitamos pruebas, pero lo que realmente necesitamos es presentar esas pruebas justo antes de las elecciones”.



La corrupción se ha instalado en el país así como en todas las instituciones, incluso en la propia policía. El Sindicato del Crimen controla la ciudad. Nadie sabe quién es su jefe, nadie lo ha visto, pero todo el mundo le llama "el Anciano". El capitán Thomas McQuigg,(Robert Mitchum) un honrado agente de policía y, uno de los pocos en que la corrupción no ha hecho mella, ha sido trasladado por sus superiores a una comisaría de distrito para mantener el orden y limpiar la ciudad de asesinos y maleantes Pese a tan ardua empresa, él no se rinde , no poder confiar en nadie más que en sí mismo y con la ayuda de Bob Johnson, un policía tan íntegro y valiente como el propio capitán Mc Quigg, emprenden una implacable cruzada contra el gánster, Nick Scanlon, (Robert Ryan) quien controla todos los mecanismos de la Ciudad. El objetivo es arrestar a Scanlon y para darle caza, arrestan al hermano de éste y a su amante, Irene Hayes,(Lizabeth Scott), una cantante de segunda fila.



La mafia había conseguido la tolerancia y el trato de favor por parte de diversos estamentos gubernamentales, tales como funcionarios, políticos, jueces y policías corruptos. Aquel apoyo fue la causa para que se consolidara en el país, durante casi treinta años, los negocios tradicionales de la mafia, alcanzando, por ello, una auténtica época dorada.


Pero toda esta situación de impunidad cambió cuando en 1950 se creó en los Estados Unidos la Comisión Kefauver, presidida por el senador Estes Kefauver, quien inició una cruzada contra el crimen organizado interestatal. Dicho comité se extendió por cada rincón de cada ciudad, citando a prestar declaración como testigos a los mafiosos de cada territorio, siendo televisadas dichas declaraciones y haciendo partícipes de las mismas al ciudadano norteamericano desde sus casas.


Por encargo de Howard Hughes, con guión de William Haines, W.R. Burnett, después de que Hughes despidiera a Samuel Fuller por disgustarle todo lo que había escrito y, dirigida por John Cromwell, autor de obras como “Cautivo del deseo” (1934), El prisionero de Zenda (1937), y las magistrales “Desde que te fuiste” (1944), “Callejón sin salida” (1947) o “Sin remisión” (1950), “El soborno” en la que también intervinieron como directores Mel Ferrer y Nicholas Ray, es un remake de la realizada en 1928 por Lewis Milestone.


El soborno es una cinta creo que no lo suficientemente conocida, pero muy recomendable del género noir. Una lucha de David contra Goliat, perdida de antemano, con inferioridad de recursos, y en la que la corrupción gana por goleada a la escasa honradez, Un repaso a los métodos mafiosos imperantes y sus tejemanejes con jueces, fiscales, senadores o políticos.



Rodada con abundantes planos cortos y fotografiada en blanco & negro por George E. Diskant con algunas sombras y con una potente música, ya desde los títulos iniciales, de Paul Sawtell, Robert Mitchum interpreta al capitán Thomas McQuigg, aunque su estelar aparición y presentación en la comisaría (una larga escena magníficamente rodada) se hará esperar hasta bien pasados los primeros veinte minutos de la cinta, como adalid en su carrera en solitario para combatir la corrupción imperante. El antagonista es Robert Ryan, actor sólido donde los haya, es el gángster Nick Scanlon, un personaje repleto de fuerza, vigor, maldad, violencia y carente de escrúpulos. Personaje que en manos de otro actor con menos pericia, hubiese resultado excesivo, pero Ryan está perfecto. Ambos despliegan su talento en sendas interpretaciones. 


“El soborno” es un buen producto del género, realizada con buen ritmo y con tan solo ochenta y ocho minutos de metraje, de los que resulta siempre agradable su revisión o una muy buena recomendación para los que la descubran por primera vez. El argumento, no ha envejecido ni ha quedado obsoleto, es perfectamente aplicable a nuestra sociedad actual y a alguna que otra institución. Pero eso ya es otro tema.


domingo, 8 de julio de 2018

Segundo Aniversario: "Una Mujer Bajo la Influencia" de John Cassavetes (1974) - Por Marilyn Rodríguez



Sinopsis:

Dos personas intentan ser un matrimonio, fracasando en el intento, dotando a sus personajes de todo lo mejor y peor de la condición humana a través de una desgarradora guerra doméstica.


Gena Rowland, esposa de Cassavetes, da vida magistralmente a Mabel, una madre y esposa en permanente estado de nervios. Mabel es incapaz de comunicarse ni expresar sus sentimientos, sustituyéndolos por una serie de gestos, tics y mímica difícil de soportar. Ante los intentos de los que la rodean por contener su actitud, ella responde con desesperación con desdeñosos movimientos de manos, ojos en blanco y mandíbula apretada. Su muda desesperación produce en el espectador una sensación desequilibrante e incluso en ocasiones, cómica.


Peter Folk interpreta a Nick,su esposo, un hombre sencillo, el cual padece el mismo problema que su esposa a la hora de poder establecer una comunicación con ella y pierde el control con bastante facilidad. Son padres de tres hijos, motivo por el cual, ambos desean, a pesar de su esquizofrénica relación de pareja, buscar un punto de encuentro en sus vidas, porque se aman, pero ninguno sabe hacerlo.

Con guion de propio Casavetes, esta cinta se concibió para ser representada en el teatro, pero Gena Rowland se vio incapacitada para soportar tan tremendo desgaste emocional noche tras noche. Así, Casavette filmó la película casi enteramente en el interior de la casa, de ahí que la película desprenda un cierto aire de documental ayudado por los movimientos libres que Casavettes otorga a la cámara.


El papel de esposa supera las fuerzas de Mabel, que solo se siente liberada cuando ejerce únicamente de madre. Mabel es internada en un psiquiátrico a instancia de Nick, pero fracasa en su intento de vivir como una familia según las normas convencionales.

La película quizá empatice más con el personaje del esposo que intenta reafirmarse como hombre, más que con la deconstrucción de la mujer y sus conductas alienantes. 
Así, del mismo modo, puede resultar tan alienante el modelo que se le impone por parte de la sociedad más convencional o tradicional, como lo puede ser una nueva identidad femenina más en sintonía con las categorías propias de su género, las cuales se intentan reprimir.


El resultado al final es una película que se basa principalmente en el amor y la familia o sobre la amenaza de las convenciones sociales. Pero también Cassavetes nos muestra como de desequilibrante y esquizofrénica puede resultar la vida matrimonial.


domingo, 20 de mayo de 2018

Grandes Transformaciones: Robert De Niro en "Cape Fear" de Martin Scorsese (1991)


GRANDES TRANSFORMACIONES
Robert DeNiro como Max Cady en Cape Fear, Martin Scorsese, 1991


Robert De Niro, que en Toro Salvaje engordó 30 kilos para encarnar al boxeador Jake LaMotta; en 1991 De Niro se puso nuevamente en forma para interpretar al peligroso psicópata Max Cady en El Cabo del Miedo a la edad de 48 años.



Robert De Niro, como es característico en él, tuvo con Max Cady un personaje a su medida. Todo el mundo sabe que De Niro se prepara los papeles a conciencia. Así, esculpió su cuerpo en el gimnasio seis meses antes del rodaje para aumentar su musculatura. Acudía seis días a la semana a entrenar con su antiguo entrenador con el que había estado en “Toro Salvaje”. 


Algunas veces estaba hasta tres horas al día, aunque empezó a entrenar cinco horas cuando empezó el rodaje. Luciendo en su espalda el tatuaje de la justicia, como cualquier reo que se precie, y reduciendo la grasa corporal. De Niro pagó a un dentista cinco mil dólares para que le modificara la dentadura y tener un aspecto más amenazador. Luego pagó otros 20 mil dólares para dejarla bien de nuevo.


Otra característica es que adaptó su dicción al acento sureño para ponerse en la piel de este villano inquietante, cínico, inteligente, vengativo, violento y hortera que es Max Cady al estilo del reverendo Harry Powell en "La noche del cazador (1955). 

Un psicópata que alimenta su odio, se instruye y forma jurídicamente para preparar minuciosamente su venganza contra el abogado Sam Bowden (Nick Nolte) el cual tiene una aparente vida tranquila que comparte con su trabajo, su esposa (Jessica Lange) y una hija adolescente (Juliette Lewis). No recuerda que catorce años atrás no fue capaz de librar de la cárcel a un cliente, Max Cady

Grandes Transformaciones: Marlon Brando en "El Padrino" de Francis Ford Coppola (1972) - Por Marilyn Rodríguez


GRANDES TRANSFORMACIONES
Marlon Brando como Vito Corleone en el Padrino, Francis. F. Ford Coppola, 1972

El Padrino es sencillamente, la mejor película de gángsters jamás realizada, aunque resulta moralmente inquietante por su presentación de la Mafia. En esta película nadie habla de mafia o Cosa Nostra, si bien se trata de una historia épica contada desde el corazón mismo del crimen organizado.


Cada escena, desde la fiesta con que comienza la película hasta que vemos los títulos de crédito, son de una belleza sublime, rebosan vida (o muerte),los personajes están magistralmente trazados y los admiramos.

Para meterse en la piel de Vito Corleone en El Padrino, Marlon Brando llevó a cabo una de las transformaciones más recordadas del cine para encarnar a uno de los mejores personajes de todos los tiempos, Vito Corleone. El responsable de tal cambio es Dick Smith, uno de los mejores maquilladores de Hollywood. Su trabajo también se puede ver en clásicos como El Exorcista o Taxi Driver.

Para la audición, Marlon Brando quería hacer que Don Corleone tuviera la apariencia de un bulldog, por lo que rellenó las mejillas con algodón. Así, para la filmación, Brando, llevaba una especia de aparatología removible con extensiones de acrílico en la zona vestibular de la mandíbula, lo que permitió ensanchar parte del musculo masetero, parte inferior del orbicular de los labios, buccinador, entre otros, hacia afuera para dar esa expresión facial tan característica del personaje.


Además del maquillaje y el timbre de voz, el aspecto de Brando se veía potenciado por la iluminación del set de rodaje con el realismo granuloso de la fotografía de Gordon Willis, lo que creaba claroscuros en el rostro del actor que escondían su mirada.
Una excelsa e inolvidable actuación del posiblemente, mejor actor de la historia del cine, para una obra maestra imperecedera.

Grandes Transformaciones: Tom Hardy en "Bronson" de Nicolas Winding Refn (2008) - Por Marilyn Rodríguez



GRANDES TRANSFORMACIONES
Tom Hardy como Charles Bronson en Bronson, Nicolas Winding Refn, 2008

Hardy ha demostrado sobradamente su capacidad, dedicación y habilidad a la hora de meterse en la piel de los personajes. Demostrado está, de la misma manera, su gran talento a la hora de transformarse parar sus personajes, que van desde Bane, el villano antagonista del súper héroe, en un boxeador, en Max Rockatansky, o en Charles Bronson, una de sus mejores interpretaciones. Bronson, a m i juicio, es una de las mejores cintas de NWR, de cuando el realizador danés nos sorprendía con buenos trabajos y un brutal y demoledor retrato de como la sociedad responde a la violencia .


La intensa preparación a la que se sometió Hardy para interpretar al prisionero más famoso y violento de la Gran Bretaña, que pasó cuatro décadas en prisión, sin ningún delito de sangre, desde que robó una oficina de correos en 1974, Charles Bronson, nacido como Michael Gordon Peterson, el cual cuenta en su haber el haber atacado a más de veinte guardias y docenas de prisioneros, tomar once rehenes, ocasionar daños a las prisiones y hospitales, pasar décadas en aislamiento, e iniciar numerosas protestas solitarias y huelgas de hambre.


Esa preparación tuvo que ser de forma rápida, puesto que disponía de poco tiempo para ello. Así, además de raparse la cabeza, tenía que engordar rápidamente. Tres kilos por semana sin esteroides. El objetivo era aumentar doce kilos comiendo pollo, arroz, pizza, helado, chocolate y soda. Necesitaba ganar corpulencia, ya que Bronson era un tipo de luchador con constitución amplia. Bronson luchaba a puño limpio, de una forma bruta y visceral, sin rutina ni entrenamiento, solo dando rienda suelta a su violencia animal, sin canalizarla. Un tipo que sólo sabe comunicarse con su entorno mediante la fuerza.


En cuanto a la preparación física, un entrenador personal y una tabla de ejercicios para entrenamiento de resistencia. Repeticiones para ganar musculatura donde lo necesitaba: antebrazos, cuello y pecho. Según una nota en el diario de Bronson, publicada en el libro Diaries from Hell: Charles Bronson – Mi Diario de Prisión en 1009, Bronson estaba más que feliz con los resultados de Hardy. “Ha ganado diez kilos de músculo para la película”, escribió en una nota de enero de 2008. “Se ve maravilloso y estoy muy orgulloso de él... No querrás encontrártelo en un callejón oscuro a las 3 de la mañana. Tom luce más como yo que yo mismo”.


Hardy en la actualidad se encuentra rodando un film en el que interpreta a Al Capone y que, a juzgar por las pocas imágenes que han transcendido de ella, nos volverá a deleitar con otra gran transformación física y talento interpretativo.


viernes, 11 de mayo de 2018

Grandes Transformaciones: Heath Ledger y Gary Oldman - Por Marilyn Rodríguez

Heath Ledger como el Joker en El Caballero Oscuro de Cristopher Nolan, 2008.



Heath Ledger representó al mejor y más complejo Joker, a mi juicio, que ha tenido la saga, donde las frases más brillantes corren a cargo de su persona, obra de Nolan y su hermano Jonathan. La mejor réplica y figura antagoniosta que ha tenido el hombre murciélago. La minuciosa preparación e interpretación de psicópata que llevó a cabo para darnos la brutal actuación que le permitió ganar un Oscar póstumo. Su aparición en pantalla es impresionante y fascinante, llegando a eclipsar al héroe. Ledger se aislaba durante un breve periodo de tiempo para sumergirse por completo en el nuevo personaje que tenía que interpretar, pero este caso era diferente y le llevó a vivir solo durante un mes en una habitación de hotel para practicar y desarrollar voces y risas. Investigó, además a otros personajes que podían servirle de inspiración como el Alex DeLarge de 'La naranja mecánica' ('A Clockwork Orange') y hasta exageró sus reacciones gestuales durante el proceso de maquillaje para dar al personaje esa imagen única.

El mismo Ledger fue quien diseñó el maquillaje del Joker. Asím compró pintura de payaso y cosméticos baratos en una farmacia.

Parece ser que el actor quedó muy orgulloso y disfrutó de su personaje y quedó encantado de trabajar con Nolan, estando diespuesto a repetir su rol en la próxima entrega de la saga. Lo impidió su prematura muerte a los 28 años por ingesta accidental de medicamentos ese mismo año.

La película batió prácticamente todos los récords de taquilla, público y crítica que se rindieron ante la calidad de un film que va más allá del cine de superhéroes espectacular.



Gary Oldman como Drácula en Drácula de Bram Stocker, F. Ford Coppola, 1993



Muchas son las versiones que se han llevado a la gran pantalla del mito de Drácula, desde el mítico Bega Lugosi, hasta el famoso vampiro que encarnó Christopher Lee.


Pero si de transformaciones hablamos, sin duda, hay que mencionar las múltiples que realizó Gary Oldman en este bellísimo film que es el Drácula de Bram Stocker. Solo un actor de la talla de Oldman y tan camaleónico se puede poner poner en la piel y hacer creíble el desfile de personajes, que van desde, un guerrero despiadado, un viejo que asusta a Jonathan, hasta ese caballero misterioso y seductor ataviado con un traje gris, intentando seducir a Mina y al resto de los espectadores, así como al insaciable y lujurioso vampiro que consume a Lucy.



Una auténtica clase de interpretación lo que nos ofrece este excelente actor inglés con personajes caleidoscópicos y múltiples registros, en esta maravilla de cinta, donde Coppola pone las dosis adecuadas de terror, erotismo y romanticismo, ayudada por la certeza ambientación, maquillaje, la preciosista fotografía jugando con las luces y sombras de Michael Ballhaus, envuelto, todo ello, en la banda sonora de Wojciech Kilar.


martes, 1 de mayo de 2018

EL GRAN DICTADOR (The Great Dictator) - Charles Chaplin. 1940 - Por Marilyn Rodríguez


A CHARLES CHAPLIN nacido un 16 de Abrilde 1889


-“Los pesimistas dicen que puedo fracasar, que los dictadores ya no son cómicos, que el mal es demasiado serio. Esto es erróneo. Si hay algo que yo sé, es que el Poder es sensible al ridículo. Cuanto más grande se hace un individuo, con más fuerza le golpeará la risa. (Charles Chaplin)

Guerra de 1914. Un barbero judío saldrá gravemente herido de una batalla tras salvar a un aviador. Muchos años después, marchará del hospital, curado, pero amnésico.El dictador Hynkel, que ha alcanzado el poder en Tomania, enardece con sus mítines el país y sus tropas asolan y saquean el barrio hebreo donde el barbero tiene el local. Otro dictador, Napoloni, visita Tomania para entrevistarse con Hynkel. Los judíos, aterrorizados, abandonarán el gueto. El humilde barbero, que ha sido salvado de la muerte por Schultz, el antiguo aviador al que ayudó durante la Primera Guerra Mundial, es confundido con el dictador Hynkel y llevado al estrado oficial, tras la invasión de Austria. Allí, ante la consternación de todos, no pronunciará un discurso nazi, sino que hará una apelación a los hombres en demanda de la libertad y la paz.


Chaplin interpreta dos papeles. El Charlot de siempre, que es el judío perseguido, el eterno vagabundo y filósofo, ahora barbero amnésico; y el de Hynkel (nombre que le da al Führer), de quién hace una interpretación gestual inolvidable y magistral.Chaplin ya había desatado una gran polémica social con su anterior obra maestra “Tiempos modernos” (1935) una aguda denuncia de la Depresión USA, de hondo cariz político. Ahora se trataba de una violenta sátira contra Hitler y Mussolini. No es de extrañar que sufriera toda clase de presiones, tanto dentro, como fuera de los Estados Unidos, llegando incluso a amenazar Alemania con impedir la exhibición de películas norteamericanas en el país.


Cuando en 1938 Chaplin concibió El gran dictador, los totalitarismos europeos, el nazi y fascista, por un lado; el soviético-estalinista, por el otro, amenazaban seriamente la paz de Europa. Al mismo tiempo, la Guerra Civil española estaba en pleno apogeo. Así, a principios de 1939, Chaplin escribió el guion de trescientas páginas e inició el rodaje al día siguiente de la declaración de la Segunda Guerra Mundial. La intención era muy clara: criticar a los regímenes totalitarios entonces vigentes. Pero le faltaba el final de la cinta y, para ello, elaboró un discurso que le llevó tres meses de tiempo. Un discurso que aprovechó el Partido Comunista como panfleto propagandístico y que además, sería utilizado contra el propio Chaplin durante la caza de brujas.

Obviamente, y al igual que ocurrió con “Ser o no ser” de Lubitsch (1940) su estreno, cuando el eje Roma-Berlín estaba en la mejor posición para ganar la Segunda Guerra Mundial, supuso una gran polémica. La prensa de Hearst la tachó de comunista, en algunos Estados de la Unión fue prohibida, así como casi en toda Europa y Argentina. En España no se exhibiría hasta la muerte de Franco. En la mayoría de los países es mutilada por la presión de la diplomacia alemana e italiana. Pero cuando Estados Unidos entra en guerra un año después, la película revive y se transforma en todo en éxito. No podía ser de otra manera.


Con argumento, guión, dirección, actuación y música a dos manos entre él y Meredith Willson, El gran dictador es una obra maestra de Chaplin .Posee una estética que recuerda al cine silente y sus reconstrucciones históricas, decorados y ambientación son extraordinarios. Perfectamente equilibrada, puesto que la poesía se mezcla con la sátira, el buen gusto con la denuncia cruel, el romanticismo con el más feroz de los fanatismos y, el lirismo con la caricatura. Pero ante todo está la defensa de los derechos humanos, del hombre corriente y común, de los tipos representados por el propio Charlot.


Repleta de escenas ingeniosas y míticas, como lo es la Hynkel baila con el globo terráqueo y, finalmente le explota en la cara o, la entrevista entre Hynkel y Napoloni, donde este visitante es colocado por su anfitrión en una silla más baja que la suya, para humillarle de antemano, esos seis minutos del discurso final son antológicos y un manifiesto contra las dictaduras de todos los tiempos, así como una reivindicación del humanismo que llega y nos emociona. Una película mítica, brillante e imperecedera del genio Chaplin, cómico y crítico con los totalitarismos de los años treinta al mismo tiempo.

Así, cuando la Unión Soviética pactaba con Hitler y los Ejércitos alemanes dominaban Europa y solo permanecía en pie Inglaterra, atrincherada en su isla y sometida a tremendos bombardeos, Chaplin luchaba por la libertad a través de su inagotable arte.