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"Cinema Paradiso"

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domingo, 3 de junio de 2018

Grandes Transformaciones: "Tully" de Jason Reitman (2018)



TULLY (2018)

Dirección: Jason Reitman
País: Estados unidos

Sinopsis: La historia de una mujer con tres hijos que, incapaz de lidiar con su bebé recién nacido, contrata a Tully, una niñera con la que rápidamente desarrollará una conexión especial. (FILMAFFINITY).


Tener un bebé no solo se trata de felicidad, sino también de la privación del sueño. De la monotonía de una madre que tiene que cuidar de otros dos hijos además de un recién nacido y cuidar de la casa, casi nunca se habla en las películas. La guionista estadounidense Diablo Cody es madre de tres hijos. Este drama de una crisis de mediana edad femenina, podrían completar la trilogía de Cody y Reitman, que comenzó con “Juno” (2007) y siguió con “Youth Adult” (2011).


Theron ofrece una excelente actuación, también lo hace Mackenzie Davis (San Junipero, Black Mirror), como el personaje principal. Ron Livingston (Office Space) como Drew, el esposo de Marlo, y Mark Duplass, como el hermano rico, que agrega algunas líneas de calidad.

Reitman es inteligente al permitir que sus actores hagan gran parte del trabajo pesado. Lo primero que notamos sobre Theron es su apariencia física, pero la transformación que experimenta es más completa que eso. A medida que avanza la historia vemos a Marlo, que ha perdido el contacto con la niña optimista que solía ser, cada vez más cómoda con la persona que es ahora. Y eso se debe en gran parte a Tully, quien encarna tanto de lo que Marlo extraña de sí misma.


“Tully” es una comedia, no un drama pesado; el tono se mueve más en torno al género “Indie” estándar, con una narrativa simple pero profunda y una trama que evita la sobre complicación, que resulta refrescante, especialmente desde que las escenas de los superhéroes han dominado las pantallas durante muchos años. (Fragmento de la reseña de Ruben P. Rigaud).


Grandes Transformaciones: "Tootsie" de Sydney Pollack (1982) - Por Frank Binueza


Michael Dorsey (Dustin Hoffman) es un talentoso actor neoyorquino, pero con fama de problemático debido a su carácter exigente y testarudo. Luego de que su agente le dice que nadie en Nueva York quiere trabajar con él, y desesperado con su situación, se disfraza de mujer y hace una audición en un programa de televisión ambientado en un hospital. Ahora transformada en “Dorothy Michaels”, inesperadamente se convierte en una estrella de televisión, mientras empieza a sentirse atraído por una de las protagonistas de la serie, Julie Nichols (Jessica Lange). La fama le sonríe, pero tendrá que decidir entre seguir como Dorothy, o volver a ser Michael.


Michael Dorsey: - ¿Estás diciendo que nadie en Nueva York quiere trabajar conmigo?
George Fields: -No, no, eso es demasiado limitado... nadie en Hollywood quiere trabajar contigo tampoco.


Sydney Pollack junto a Dustin Hoffman caracterizado.


Ese diálogo entre el neurótico Michael Dorsey (un magistral Dustin Hoffman), y su abatido agente George Fields (un inesperado Sydney Pollack, en uno de sus varios papeles frente a la cámara), define el futuro del protagonista. Michael Dorsey es un hombre apasionado con su profesión, muy buen actor, pero una persona combativa, un actor de carácter a quien poco le importa las exigencias de un director, él cree ser poseedor de un talento desperdiciado, que no ha sido capaz de canalizar debido a la ineptitud de los demás. Razón por la cual junto a su mejor amigo y compañero de habitación Jeff Slater (un contenido pero genial Bill Murray), deciden montar una obra de teatro en donde Michael será la estrella, y no tendrán ningún tipo de limitación para el talento de ambos. Sin embargo el único obstáculo será el dinero, que para un artista desempleado como Michael es un inconveniente casi insuperable, casi…


Tras acompañar a su amiga Sandy (una insufrible Teri Garr), a una audición en la telenovela “Southwest General” (muy similar a la popular “General Hospital”), Michael descubre la única posibilidad para conseguir trabajo en la ciudad, consiste en transformarse en alguien nuevo, en una mujer. Si bien los resultados son cuestionables (¿Quién en su sano juicio pensaría en verdad que es una mujer real?), “Dorothy Michaels” impresiona a la productora del programa quien decide darle el papel de “Emily Kimberly”, la nueva administradora del hospital.


“Dorothy; ni Tootsie, ni cariño, ni Dothy... ¡D-o-r-o-t-h-y! Me llamo Dorothy”. 

Dustin Hoffman junto a Geena Davis en su debut en la gran pantalla.

Rápidamente el carácter combativo de “Dorothy”, o “Tootsie” como le dice el director del programa, la convierte en una estrella de la televisión, una figura del feminismo y un soplo fresco a una telenovela estancada. Pronto el lobo solitario empieza a entender el trabajo en equipo, mientras comparte con sus nuevas compañeras a no ser conformes con el guion escrito, sino a empujar los límites, a salir de lo común. Sin embargo este acercamiento hará que Michael se enamore de Julie Nichols (una inolvidable Jessica Lange), encontrándose en una encrucijada.

Bill Murray y Dustin Hoffman


Los enredos cómicos de la doble personalidad de Dustin Hoffman son el mayor atractivo de la película, pero entre líneas se pueden observar otras temáticas como el egocentrismo de algunos artistas (prácticamente toda la actitud inicial del protagonista), o la discriminación hacia ciertas personas por no cumplir los estándares deseados para la actuación (la infame audición de Dorothy Michaels). Para prepararse para este papel, Hoffman vio varias veces “La Jaula de la Locas” de 1978, además de realizar varias pruebas de maquillaje, y aunque estaba completamente convencido de pasar como una mujer creíble (¿?), jamás sería una mujer hermosa.



FICHA TÉCNICA:

Nombre: “Tootsie” (1982)
Director: Sydney Pollack
Guion: Larry Gelbart, Murray Schisgal, Don McGuire
Reparto: Dustin Hoffman, Jessica Lange, Geena Davis, Charles Durning, George Gaynes, Teri Garr, Dabney Coleman, Sydney Pollack, Bill Murray.
País: Estados Unidos
Género: Comedia


domingo, 20 de mayo de 2018

Grandes Transformaciones: Robert De Niro en "Cape Fear" de Martin Scorsese (1991)


GRANDES TRANSFORMACIONES
Robert DeNiro como Max Cady en Cape Fear, Martin Scorsese, 1991


Robert De Niro, que en Toro Salvaje engordó 30 kilos para encarnar al boxeador Jake LaMotta; en 1991 De Niro se puso nuevamente en forma para interpretar al peligroso psicópata Max Cady en El Cabo del Miedo a la edad de 48 años.



Robert De Niro, como es característico en él, tuvo con Max Cady un personaje a su medida. Todo el mundo sabe que De Niro se prepara los papeles a conciencia. Así, esculpió su cuerpo en el gimnasio seis meses antes del rodaje para aumentar su musculatura. Acudía seis días a la semana a entrenar con su antiguo entrenador con el que había estado en “Toro Salvaje”. 


Algunas veces estaba hasta tres horas al día, aunque empezó a entrenar cinco horas cuando empezó el rodaje. Luciendo en su espalda el tatuaje de la justicia, como cualquier reo que se precie, y reduciendo la grasa corporal. De Niro pagó a un dentista cinco mil dólares para que le modificara la dentadura y tener un aspecto más amenazador. Luego pagó otros 20 mil dólares para dejarla bien de nuevo.


Otra característica es que adaptó su dicción al acento sureño para ponerse en la piel de este villano inquietante, cínico, inteligente, vengativo, violento y hortera que es Max Cady al estilo del reverendo Harry Powell en "La noche del cazador (1955). 

Un psicópata que alimenta su odio, se instruye y forma jurídicamente para preparar minuciosamente su venganza contra el abogado Sam Bowden (Nick Nolte) el cual tiene una aparente vida tranquila que comparte con su trabajo, su esposa (Jessica Lange) y una hija adolescente (Juliette Lewis). No recuerda que catorce años atrás no fue capaz de librar de la cárcel a un cliente, Max Cady

Grandes Transformaciones: Marlon Brando en "El Padrino" de Francis Ford Coppola (1972) - Por Marilyn Rodríguez


GRANDES TRANSFORMACIONES
Marlon Brando como Vito Corleone en el Padrino, Francis. F. Ford Coppola, 1972

El Padrino es sencillamente, la mejor película de gángsters jamás realizada, aunque resulta moralmente inquietante por su presentación de la Mafia. En esta película nadie habla de mafia o Cosa Nostra, si bien se trata de una historia épica contada desde el corazón mismo del crimen organizado.


Cada escena, desde la fiesta con que comienza la película hasta que vemos los títulos de crédito, son de una belleza sublime, rebosan vida (o muerte),los personajes están magistralmente trazados y los admiramos.

Para meterse en la piel de Vito Corleone en El Padrino, Marlon Brando llevó a cabo una de las transformaciones más recordadas del cine para encarnar a uno de los mejores personajes de todos los tiempos, Vito Corleone. El responsable de tal cambio es Dick Smith, uno de los mejores maquilladores de Hollywood. Su trabajo también se puede ver en clásicos como El Exorcista o Taxi Driver.

Para la audición, Marlon Brando quería hacer que Don Corleone tuviera la apariencia de un bulldog, por lo que rellenó las mejillas con algodón. Así, para la filmación, Brando, llevaba una especia de aparatología removible con extensiones de acrílico en la zona vestibular de la mandíbula, lo que permitió ensanchar parte del musculo masetero, parte inferior del orbicular de los labios, buccinador, entre otros, hacia afuera para dar esa expresión facial tan característica del personaje.


Además del maquillaje y el timbre de voz, el aspecto de Brando se veía potenciado por la iluminación del set de rodaje con el realismo granuloso de la fotografía de Gordon Willis, lo que creaba claroscuros en el rostro del actor que escondían su mirada.
Una excelsa e inolvidable actuación del posiblemente, mejor actor de la historia del cine, para una obra maestra imperecedera.

Grandes Transformaciones: "Manifesto" de Julian Rosefeldt (2015) - Por Frank Binueza


SINOPSIS:

El último siglo está plagado de la belleza literaria de la tradición, ahora en desuso, de publicar manifiestos artísticos, ejemplares únicos para comprender los diferentes roles que el artista juega en la sociedad. A menudo escritos desde un fervor juvenil por cambiar el mundo a través del arte, algunos de los manifiestos más importantes de las últimas décadas cobran nueva fuerza a través de Cate Blanchett, quien da vida a 13 personajes diferentes para representar dicho material en forma de monólogos. 



Manifiesto: Declaración pública de políticas y objetivos de un partido, grupo o individuo.


¿Los manifiestos del arte histórico pueden aplicarse a la sociedad contemporánea? Basado en una videoinstalación con 13 pantallas simultáneas, el poco convencional director alemán Julian Rosefeldt realiza un homenaje a las manifestaciones artísticas e innovadoras del siglo XX, trasladándo a un idioma cinematográfico las ideas de diferentes artistas y pensadores, desde los futuristas y dadaístas, pasando por Karl Marx y Dziga Vertov, hasta el Pop Art, Fluxus, Lars von Trier y Jim Jarmusch, en una serie de representaciones realizadas por la camaleónica Cate Blanchett, que tratan de explorar los componentes interpretativos y el significado político de estas declaraciones.


Frases tan dispares como “Todo el arte actual es falso” (Sturtevant, “Shifting Mental Structures”, 1999), o “En el arte hay necesidad de verdad, no de sinceridad” (Kazimir Malevich, “Suprematist Manifesto”, 1916), son enunciadas en forma de potentes e improvisados monólogos, y a través de una interesante galería de personajes de distinto sexo, procedencia o profesión, que sirven para reconocer la relación entre el arte y la sociedad. Estos personajes incluyen una conservadora ama de casa hablando del Pop Art, una robótica presentadora de noticias explayándose sobre el Arte Conceptual y el Minimalismo, una oradora en un funeral dando un terrible trasfondo al Dadaísmo, una maestra de escuela explicando los dogmas cinematográficos o un vagabundo excitado por el Situacionismo.


Si bien la gran mayoría de manifiestos parecen intelectualmente inalcanzables para el espectador promedio (incluido un servidor), las potentes interpretaciones de Cate Blanchett le dan un toque de familiaridad y accesibilidad, dotando a cada personaje de una personalidad propia, ya sea una chica punk estallando contra el Estridentismo del artista, una empleada de una planta incineradora de basura racionalizando sobre la Arquitectura, una científica con tendencias suprematistas, una corredora de bolsa hablando sobre el Futurismo, una ejecutiva exponiendo el Expresionismo Abstracto en una fiesta, o una coreógrafa rusa hablando del Fluxus, cada personaje, cada tonalidad de voz, cada gesto nos introduce a un mundo que quizá no comprendemos, pero que nos deja con la curiosidad de saber más, de adentrarnos en un pensamiento crítico y desconocido.



Como el lienzo en este “manifiesto de manifiestos”, Cate Blanchett desprovista de su aura de estrella de cine, mientras improvisa y se introduce en cada personaje, introduce a una nueva generación, ideas expresadas hace décadas que cobran un nuevo significado en esta época especialmente convulsa y, gracias a este film experimental, se convierten en una poética llamada tanto a reflexionar sobre los males endémicos del mundo contemporáneo, como a actuar en consecuencia. Todos los demás personajes solo son público para sus palabras, mientras que los eclécticos y bien cuidados escenarios son una delicia para los ojos, que junto a la acertada elección de música, completa una experiencia audiovisual única.


Fiel a su origen reaccionario y poco tradicional, el filme cierra con las potentes palabras: “Para aquellos que no logran entendernos apropiadamente les decimos con un desprecio irreductible: ¡Nosotros, aquellos de quienes se consideran jueces, un día los juzgaremos a ustedes!”, ningún atisbo de simpatía, solo pensamiento crítico.



FICHA TÉCNICA

Director: Julian Rosefeldt
Guion: Julian Rosefeldt
País: Australia, Alemania
Reparto: Cate Blanchett
Género: Cine Experimental


Grandes Transformaciones: Tom Hardy, Sobre sus Cambios Físicos en el Cine.



GRANDES TRANSFORMACIONES

TOM HARDY: “SOBRE SUS CAMBIOS FÍSICOS EN EL CINE”

El nuevo desafío actoral de Tom Hardy será interpretar a Al Capone en la pantalla grande. La película recorrerá los últimos años de vida del gánster y supondrá una nueva transformación física en su carrera.


"Capone tenía poco más de cuarenta años cuando murió, por lo que no está muy alejado de mi edad. Él perdió mucho peso antes de morir porque tenía sífilis y estaba bastante deteriorado. No es el Al Capone que uno imagina cuando evoca su nombre. Claramente quiero estar lo más aparentado a él posible. Definitivamente habrá una transformación con ese papel pero no será tan drástica como con Bane (su personaje en Batman: el caballero de la noche asciende)", confesó el actor en diálogo con The Daily Beast y luego contó que las transformaciones físicas a las que se sometió a lo largo de su carrera llevaron a su cuerpo a un doloroso límite.


"Siempre pagás un precio por cualquier cambio físico drástico al que te sometés. Cuando era más joven no me costaba tanto someter mi cuerpo a esta presión, pero a medida que llegas a tus 40 tenés que ser más cuidadoso y concierte de lo que estos cambios tan rápidos provocan. Ganás mucho peso y después no tenés tiempo de entrenar porque estás filmado. Tu cuerpo nada en dos direcciones al mismo tiempo. Y después de filmar, estás cansado y tenés que volver a cambiar y volver a tu forma nuevamente para tu próxima película. Moverte de un extremo a otro tiene un costo", agregó.

"No dañé mi cuerpo, pero estoy más dolorido de lo que solía estar. Comparado con Christian Bale, mis cambios no han sido para nada extremos pero lo poco que hice, lo siento. Tengo articulaciones que hacen 'click', que probablemente no deberían hacer 'click' ¿me entendés? Cargar a mis hijos es más difícil de lo que solía ser ¡pero no les digan!”, cerró.

Grandes Transformaciones: Tom Hardy en "Bronson" de Nicolas Winding Refn (2008) - Por Marilyn Rodríguez



GRANDES TRANSFORMACIONES
Tom Hardy como Charles Bronson en Bronson, Nicolas Winding Refn, 2008

Hardy ha demostrado sobradamente su capacidad, dedicación y habilidad a la hora de meterse en la piel de los personajes. Demostrado está, de la misma manera, su gran talento a la hora de transformarse parar sus personajes, que van desde Bane, el villano antagonista del súper héroe, en un boxeador, en Max Rockatansky, o en Charles Bronson, una de sus mejores interpretaciones. Bronson, a m i juicio, es una de las mejores cintas de NWR, de cuando el realizador danés nos sorprendía con buenos trabajos y un brutal y demoledor retrato de como la sociedad responde a la violencia .


La intensa preparación a la que se sometió Hardy para interpretar al prisionero más famoso y violento de la Gran Bretaña, que pasó cuatro décadas en prisión, sin ningún delito de sangre, desde que robó una oficina de correos en 1974, Charles Bronson, nacido como Michael Gordon Peterson, el cual cuenta en su haber el haber atacado a más de veinte guardias y docenas de prisioneros, tomar once rehenes, ocasionar daños a las prisiones y hospitales, pasar décadas en aislamiento, e iniciar numerosas protestas solitarias y huelgas de hambre.


Esa preparación tuvo que ser de forma rápida, puesto que disponía de poco tiempo para ello. Así, además de raparse la cabeza, tenía que engordar rápidamente. Tres kilos por semana sin esteroides. El objetivo era aumentar doce kilos comiendo pollo, arroz, pizza, helado, chocolate y soda. Necesitaba ganar corpulencia, ya que Bronson era un tipo de luchador con constitución amplia. Bronson luchaba a puño limpio, de una forma bruta y visceral, sin rutina ni entrenamiento, solo dando rienda suelta a su violencia animal, sin canalizarla. Un tipo que sólo sabe comunicarse con su entorno mediante la fuerza.


En cuanto a la preparación física, un entrenador personal y una tabla de ejercicios para entrenamiento de resistencia. Repeticiones para ganar musculatura donde lo necesitaba: antebrazos, cuello y pecho. Según una nota en el diario de Bronson, publicada en el libro Diaries from Hell: Charles Bronson – Mi Diario de Prisión en 1009, Bronson estaba más que feliz con los resultados de Hardy. “Ha ganado diez kilos de músculo para la película”, escribió en una nota de enero de 2008. “Se ve maravilloso y estoy muy orgulloso de él... No querrás encontrártelo en un callejón oscuro a las 3 de la mañana. Tom luce más como yo que yo mismo”.


Hardy en la actualidad se encuentra rodando un film en el que interpreta a Al Capone y que, a juzgar por las pocas imágenes que han transcendido de ella, nos volverá a deleitar con otra gran transformación física y talento interpretativo.


viernes, 11 de mayo de 2018

Grandes Transformaciones: “Super Size Me” de Morgan Spurlock (2004) - Por Frank Binueza


Inspirado en la creciente “epidemia” de obesidad en la sociedad estadounidense, y en la demanda interpuesta a McDonald’s por dos niñas que consideraban que su obesidad era resultado de la comida de dicho restaurante, el cineasta independiente Morgan Spurlock decide realizar un curioso experimento, investigar en su propio cuerpo los efectos de la comida rápida, comiendo sólo y únicamente en McDonald's, 3 veces al día durante un período de 30 días, y acudiendo periódicamente al médico para hacerse análisis y ver las consecuencias en su cuerpo. Iniciando sano y delgado, y medía 188 cm de altura con un peso de 84,1 kilos (Aprox. 185.41 libras). Después de treinta días, engordó 11,1 kilos (Aprox. 24.47 libras) y su índice de masa corporal aumentó un 13%, desde 23,2 (dentro del grupo “sano” entre 19-25) a 26 (grupo con “sobrepeso”). También experimentó cambios de humor, disfunción sexual y daño al hígado. Spurlock necesitó cinco meses para perder el peso que había ganado.




“Cuida del cliente, y el negocio se cuidará de sí mismo” – Ray Kroc, fundador de McDonald’s. 


El lema del fundador de McDonald’s suena irónico en este contexto, y el filme documental mantiene esta ironía de principio a fin. Sin embargo su meta final tiene poco de divertido. No solo porque la obesidad se ha convertido desde hace tiempo en un problema para los países con alto grado de desarrollo, sino porque parece un problema a nivel mundial, irónicamente cuando todavía existen lugares en donde se padece de hambruna.



“¿Son las empresas las únicas responsables de esta epidemia (de la obesidad)? ¿Dónde termina la responsabilidad personal y empieza la responsabilidad empresarial?”. Son las preguntas que formula en un inicio Morgan Spurlock, un tipo bastante carismático que decide realizar un documental sobre los efectos nocivos que tiene en el cuerpo la comida rápida, y considerando que McDonald’s es la empresa con mayor influencia en el mercado de alimentos de Estados Unidos, su elección parece bastante lógica.



Para llevar a cabo su “experimento”, Spurlock decide contar con un equipo compuesto por un cardiólogo, una endocrinóloga, un médico general, una nutricionista y un entrenador físico (aunque pocas veces sigue el consejo de ninguno de ellos), siguiendo estrictamente cuatro puntos básicos para su estudio:


1- Solo puede comer el tamaño “Super Size / Agrandado” si se lo ofrecen los empleados de McDonald’s.

2- Sólo puede consumir productos de McDonalds, incluida el agua.

3- Debe comer todo lo que hay en la lista del menú, al menos una vez durante los próximos 30 días.

4- No puede saltarse ninguna comida.


A estos puntos Spurlock añade una variante más, no realizar ningún tipo de ejercicio físico, basado en la estadística de que más del 60% de estadounidenses no hace ningún tipo de actividad física, aunque si realizará caminatas periódicas controladas.



Mientras detalla las ingestas de los diferentes menús de McDonald’s, Spurlock introduce entrevistas a transeúntes y comensales, profesionales de la materia, los abogados e involucrados en la demandas contra la multinacional, autoridades públicas y personajes excéntricos que conoce durante su experimento. Los resultados son perjudiciales para la salud de Spurlock, palpitaciones, cansancio, dificultad para el acto sexual e indicios de hígado graso, además del aumento de casi 25 libras en apenas 30 días ponen en evidencia como el extremo régimen alimenticio a base de McDonald’s es malo para el ser humano. Y aunque el método y los resultados pueden sonar exagerados no pueden ignorarse.



Uno de los puntos más chocantes del documental es el seguimiento que se da a la demanda interpuesta contra McDonald’s, en donde ellos mismos declaran: “Es sabido por todos que los procesos a los que somete a sus alimentos, los hace más perjudiciales que los alimentos no procesados…” Un mensaje irónico, y una defensa aparente infalible, aunque al final los eventos que siguieron al documental (una ley que blinda a los restaurantes contra demandas por obesidad, el retiro del tamaño “Super Size” de varias partes del mercado estadounidense, o el documental respuesta contra “Super Size Me”), solo hacen notar el gran poder que las multinacionales tienen por encima de la salud de las personas.


P.D.: Posteriores documentales y entrevistas hicieron ver una posible manipulación de los hechos vistos en este filme, en especial las cantidades de comida que ingirió Spurlock. En el género documental este siempre es un riesgo por lo cual no se da por sentado, ninguno de los hechos que suceden en éste filme.



FICHA TÉCNICA

Director: Morgan Spurlock

Guion: Morgan Spurlock

País: Estados Unidos

Género: Documental

Grandes Transformaciones: Christian Bale.


Se podría afirmar, sin miedo a equivocarse, que Christian Bale es uno de los mejores actores en la actualidad. Uno de esos intérpretes que siguen atreviéndose con el método, que siguen metiéndose en la piel de los personajes hasta convertirse verdaderamente en ellos, jugándose así su salud física y psicológica. 

Han sido muchas las ocasiones en las que el británico nos ha sorprendido con sus interpretaciones, dejándonos sin aliento y preguntándonos qué haremos cuando decida que la actuación ya no le aporta nada. Y es que, si revisamos la carrera profesional, de Christian Bale nos daremos cuenta de que prácticamente nadie ha hecho lo que ha hecho él. 

Si bien es cierto que su talento deslumbra sin necesidad de ninguna transformación física, llama la atención comprobar el enorme número de cambios de este tipo que ha sufrido su cuerpo y, sobre todo, en el corto periodo de tiempo en el que lo ha hecho. Repasamos todas estas brutales transformaciones a modo de homenaje a un actor que nos ha cautivado y del que siempre querremos más.


-'AMERICAN PSYCHO' (2000)


Ésta está considerada como su primera gran transformación física. En 'American Psycho', Christian Bale interpreta a Patrick Bateman, un ser prácticamente perfecto, para el cual tuvo que entrenar enormemente y construir un cuerpo escultural que hiciera creíble el argumento. Y lo consiguió.


-'EL IMPERIO DEL FUEGO' (2002)


De nuevo, Christian Bale tuvo que mostrar un cuerpo escultural, pero en ese caso más colosal, ya que daba vida a un joven musculado. Aunque en este caso el cambio físico no fue tan brutal, ya estaba calentando motores para lo que venía a continuación.


-'EL MAQUINISTA' (2004)


Sin duda alguna, la transformación física más espectacular que se ha visto en el mundo del cine. Christian Bale tuvo que adelgazar hasta los 55 kilogramos para interpretar a un hombre con un grave problema de insomnio. Además de alimentarse básicamente de manzanas, se obligó a no dormir y a no descansar, lo que estuvo a punto de costarle la salud. Las imágenes de un esquelético Bale, que prácticamente no podía mantenerse en pie, forman ya parte de la historia del cine.


-'BATMAN BEGINS' (2005)


Y un año más tarde estábamos viendo a un Christian Bale musculado y con una forma física inmejorable en la primera entrega de la trilogía de 'El caballero oscuro', dirigida por Christopher Nolan. El actor británico ganó más de 30 kilos, de los que gran parte de ellos fueron de masa muscular. Una verdadera brutalidad que aún a día de hoy nos sigue sorprendiendo.


-'RESCATE AL AMANECER' (2006)


¿Creías que aquí había terminado? No ha hecho más que empezar. Un año después, Christian Bale estrenaba en cines 'Rescate al amanecer', un largometraje en el que interpretaba a un piloto de guerra, para el que tuvo que volver a perder más de 20 kilogramos.


-'BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE' (2008)


En 2008, el actor británico ya había recuperado su forma física y sus 86 kilos, como pudimos ver en la segunda entrega de la trilogía dedicada a Batman. De nuevo, Christian Bale nos demostró que podía ganar peso y masa muscular después de una gran pérdida, algo incluso más complicado de lo que es adelgazar hasta límites sorprendentes.


-'THE FIGHTER' (2010)


He aquí otra de las transformaciones más sorprendentes y aplaudidas de Bale. Su papel en 'The Fighter' y el enorme trabajo que se esconde detrás de él le valieron su único Oscar, a Mejor Actor de Reparto. Y no es para menos. Para interpretar al adicto al crack Dicky Ecklun, tuvo que adelgazar 20 kilos. Ten en cuenta el cortísimo periodo de tiempo en el que suceden todos estos cambios, el cuerpo del actor fue un auténtico yo-yo durante esta época.


-'LA GRAN ESTAFA AMERICANA' (2013)


De tener una forma física atlética, envidiable, pasamos a ver a un Christian Bale obeso. En 'La gran estafa americana', donde volvió a unirse a David O. Russell, que también dirigió 'The Fighter', el actor engordó hasta los 94 kilogramos de grasa pura. Para ello comió, comió y comió sin parar. Además, cuentan que encorvó su cuerpo para parecer más bajo y que eso terminó provocándole una hernia discal.


-'BACKSEAT' (2019)


Después de negarse a participar en un biopic de Enzo Ferrari, puesto que el cambio físico podía suponer un gran riesgo para su salud y los médicos le habían advertido de ello, Christian Bale se sumó al biopic de Dick Cheney. Ya le hemos podido ver con su nuevo aspecto, mucho más gordo y con las cejas rapadas, y hay quien asegura que ha tenido que llegar a los 115 kilos de peso. ¡Increíble!

Escrito por Rosa Suria

Grandes Transformaciones: John Hurt, Vincent D'Onofrio y Gwyneth Paltrow - Por Vicky Núñez Guzman

En cada película que hacen, los actores se meten en la piel de otras personas y hacen todo lo posible porque creamos que sus interpretaciones son totalmente reales.

Para ello, en algunas películas es necesario que transformen su físico por completo. Hay ocasiones en las que tienen que ganar peso, en otras perderlo y otras, simplemente, el maquillaje hace milagros.

John Hurt en "El Hombre Elefante".


Un ejemplo de ello es el actor John Hurt en la película El hombre elefante. El actor tuvo que usar maquillaje, que hasta hoy se considera como el más realista, porque para su creación se tomaban medidas del “original”. Tardaban 5 horas en caracterizarlo.


Vincent D'Onofrio en "Hombres de Negro"

El actor interpreta a un granjero cuya piel es arrancada y usada como una especie de disfraz por un insecto interestelar. El actor dice que estudió horas y horas sobre documentales de insectos y cucarachas para preparar el personaje de Edgar. Aunque D'Onofrio tenia a todo tenía un departamento completo de maquillaje detrás de él, la mayor parte del personaje que se tambaleaba y gruñía era todo él. La actuación del actor fue impulsada por cuán incómodo hubiera sido para el extraterrestre meterse en esa pequeña piel humana. Edgar Bug se ve cada vez más agitado a lo largo de la película hasta que finalmente no puede soportarlo más y arranca al humano.


La película ganó la estatuilla como Mejor Maquillaje en los Premios Óscar de 1997, además de obtener otras dos nominaciones por Mejor banda sonora y Mejor Dirección de Arte.


Gwyneth Paltrow en "Amor Ciego".

La comedia romántica de 2001, criticaba justamente la manera como muchas veces un hombre se interesa por la apariencia de una mujer. Para darle vida a la querida Rosemary Shanahan, Gwyneth Paltrow pasó por un radical cambio de apariencia. 



En la foto, podemos ver detalles de una sección de maquillaje antes de las grabaciones. Una gran preocupación de los productores de la película fue que no se tratara de algo ofensivo, y sí que transmitiera un mensaje positivo sobre como el verdadero valor de las personas está en su corazón y no en su apariencia.

Grandes Transformaciones: Heath Ledger y Gary Oldman - Por Marilyn Rodríguez

Heath Ledger como el Joker en El Caballero Oscuro de Cristopher Nolan, 2008.



Heath Ledger representó al mejor y más complejo Joker, a mi juicio, que ha tenido la saga, donde las frases más brillantes corren a cargo de su persona, obra de Nolan y su hermano Jonathan. La mejor réplica y figura antagoniosta que ha tenido el hombre murciélago. La minuciosa preparación e interpretación de psicópata que llevó a cabo para darnos la brutal actuación que le permitió ganar un Oscar póstumo. Su aparición en pantalla es impresionante y fascinante, llegando a eclipsar al héroe. Ledger se aislaba durante un breve periodo de tiempo para sumergirse por completo en el nuevo personaje que tenía que interpretar, pero este caso era diferente y le llevó a vivir solo durante un mes en una habitación de hotel para practicar y desarrollar voces y risas. Investigó, además a otros personajes que podían servirle de inspiración como el Alex DeLarge de 'La naranja mecánica' ('A Clockwork Orange') y hasta exageró sus reacciones gestuales durante el proceso de maquillaje para dar al personaje esa imagen única.

El mismo Ledger fue quien diseñó el maquillaje del Joker. Asím compró pintura de payaso y cosméticos baratos en una farmacia.

Parece ser que el actor quedó muy orgulloso y disfrutó de su personaje y quedó encantado de trabajar con Nolan, estando diespuesto a repetir su rol en la próxima entrega de la saga. Lo impidió su prematura muerte a los 28 años por ingesta accidental de medicamentos ese mismo año.

La película batió prácticamente todos los récords de taquilla, público y crítica que se rindieron ante la calidad de un film que va más allá del cine de superhéroes espectacular.



Gary Oldman como Drácula en Drácula de Bram Stocker, F. Ford Coppola, 1993



Muchas son las versiones que se han llevado a la gran pantalla del mito de Drácula, desde el mítico Bega Lugosi, hasta el famoso vampiro que encarnó Christopher Lee.


Pero si de transformaciones hablamos, sin duda, hay que mencionar las múltiples que realizó Gary Oldman en este bellísimo film que es el Drácula de Bram Stocker. Solo un actor de la talla de Oldman y tan camaleónico se puede poner poner en la piel y hacer creíble el desfile de personajes, que van desde, un guerrero despiadado, un viejo que asusta a Jonathan, hasta ese caballero misterioso y seductor ataviado con un traje gris, intentando seducir a Mina y al resto de los espectadores, así como al insaciable y lujurioso vampiro que consume a Lucy.



Una auténtica clase de interpretación lo que nos ofrece este excelente actor inglés con personajes caleidoscópicos y múltiples registros, en esta maravilla de cinta, donde Coppola pone las dosis adecuadas de terror, erotismo y romanticismo, ayudada por la certeza ambientación, maquillaje, la preciosista fotografía jugando con las luces y sombras de Michael Ballhaus, envuelto, todo ello, en la banda sonora de Wojciech Kilar.