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"Cinema Paradiso"

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lunes, 26 de junio de 2017

EXCALIBUR, JOHN BOORMAN 1981





EXCALIBUR , JOHN BOORMAN 1981


Pocas leyendas han dado tanto material a la imaginación como la de Arturo, aquel que siendo niño sacó de una roca la espada que lo confirmó como rey de Inglaterra. Hasta Disney nos dio su versión y todavía encantado canto de vez en cuando Todo contra tiene un pro.


A inicios de los 80 John Boorman nos obsequiaba una preciosura que la tituló con el nombre de la legendaria espada: EXCALIBUR, pero, ojo, que esta no es una película para niños.
En la edad oscura cuando la tierra estaba en caos la profecía nos prometió un rey que nos llevaría a la luz. El mítico Merlín obtiene la espada de mano de la dama del lago y se la entrega a quien sospecha será el próximo gobernante. En una batalla entre Lord Uther Pendragón contra el Conde de Cornwall se decide un pacto en el que Pendragón es coronado rey y el festejo se realiza en el castillo del último y es ahí donde el primero se obsesiona con lgraine, la mujer del segundo, lo cual acaba con el armisticio y desencadena otra masacre. Uther recurre a Merlín quien le advierte de las consecuencias de despertar al dragón pero el otro ciego de deseo y avaricia consiente en entregar el fruto de ese pecado al mago, así, mientras el conde va a batallar con las tropas del rey, éste transformándose en el otro accede al lecho de la bella poseyéndola con total desenfreno ante los ojos atónitos de Morgana, la hija del matrimonio, quien percibe momentos antes de la llegada del impostor la muerte de su padre. El resultado de este libidinoso acto es un niño que deberá entregar al hechicero aunque arrepentido trate de recuperarlo y es en este recorrido que encuentra la muerte pero antes de ello entierra a Excalibur en la roca proclamando que sólo quien se merezca ser el verdadero rey podrá sacarla de su depósito.

 

 


 
 
 
 
 
 


Años después Arturo, que ha sido criado por un caballero como su hijo, acude al certamen cuyo propósito es competir por el privilegio de intentar recuperar la espada. Siendo escudero de quien cree su hermano pierde su espada y en un acto muy casual extrae a Excalibur de la piedra sin esfuerzo lo que sorprende a propios y extraños y coincide con el regreso de Merlín quien se convierte en su maestro y consejero.

 
( Yo sé lo que he visto. Si el muchacho arrancó la espada. El muchacho será rey).
 
 
 

La película de Boorman se toma algunas libertades respecto a la obra de Thomas Malory lo cual le permite ganar ritmo y coherencia en este largometraje de casi 140 minutos cuya influencia es obvia por más de un motivo en la reciente televisiva Juego de Tronos, porque a pesar de que en Camelot y los caballeros hablen tanto de honor y justicia la motivación principal de los protagonistas responden mejor al nombre de lujuria y ambición.



 



Lancelot el caballero de brillante armadura a pesar de tratar de evitar la tentación terminará traicionando a su rey llevándose a la reina Guenevere a su lecho de pasto mandando al carajo su voto de lealtad. Los demás caballeros de la mesa redonda ostentan armaduras relucientes, que por un lado no debían llevar si nos ajustamos a la usanza del siglo V (aunque nunca se nos ubica en una determinada época y lugar) pero en su interior son presumidos, jactanciosos y débiles de carácter como Sir Gawin, que cede a las manipulaciones de Morgana y levanta sospechas sobre los sentimientos del mejor amigo del rey hacia la reina. Y es ahí donde aparece Percival, un escudero que destaca ante la cobardía de los demás y es nombrado caballero casi por casualidad pues su destino será posteriormente encontrar el Santo Grial.

 


 

Y es que por las argucias de la malvada Morgana, quien ha desarrollado sus habilidades sobrenaturales, caen el mismísimo Merlín y el pobre Arturo, llevando al fracaso lo que iba a ser un reino lleno de esplendor.



Sexo, lujuria e incesto. Avaricia, manipulación y Poder. Deslealtad, cobardía y traición. Boorman se hace un paseo con esta mítica historia acompañándose en los momentos de batalla con Carmina Burana y los nibelungos wagnerianos y elementos más próximos a lo mágico que a lo épico donde prenominan los tonos oscuros tanto en la ambientación (con nominación al óscar de Alex Thomson) como en el guión.

El panel de actores es protagonizado por Nicol Williamson como Merlín, insuperable hasta en sus exageraciones. Helen Mirren como Morgana, fatalísima y sexysensual, Nigel Terry, bastante soso como Arturo, Nicholas Clay es Lancelot du Lac, galanazo de joven, desquiciado de viejo, Cherie Lungie la Ginebra en discordia, Paul Geoffrey como el inesperado Percy, Robert Addie como el parricida Mordred, y con las participaciones de unos desconocidos Gabriel Byrne, Liam Neeson y Patrick Stewart, además la colaboración de los hijos de Boorman en los papeles de Mordred niño e Igraine .






Mitología y simbolismo más próximo al celta que al cristiano y algún detalle iniciático. El conjuro Merliniano reza: Anal rasrag, urbás besal, dogiel dienvé que en inglés significa Serpent's breath, charm of death and life, thy omen of making y en cervantino Aliento de serpiente, encantamiento de muerte y vida, tu signo de creación.
 
 
Como homenaje, en BATMAN VS SUPERMAN (2016)  la noche que asesinan a los Wayne están pasando en el cine EXCALIBUR y el momento decisivo entre el hombre de acero y Doomsday es prácticamente el mismo que entre Arturo y Moldred.
 
 
 
 
 

Para paladares exigentes o para cinéfilos concupiscentes.



 









martes, 28 de febrero de 2017

CALIGULA

CALIGULA, Tinto Brass, 1979.
 
Concebida por Bob Guccione mandamás de Penthouse como el “Ben Hur” de las películas para adultos con un presupuesto absurdamente inflado para la época (más de 17 millones de dólares), 2 años de rodaje, un elenco multiestelar (Malcom McDowell como Calígula, Peter O’toole como Tiberio, John Gielgud como Nerva, Helen Mirren como Caesonia y Teresa Ann Savoy reemplazando a María Schneider en el papel de Drusila), un director con aires de genio erotómano, un guionista enojadísimo porque no se respetó su escrito y en los créditos hacían constar como basado en un guión original de Gore Vidal, un montaje postproducción que añadía escenas porno con las muñequitas de la empresa y un montón de peleas físicas y verbales entre todos los involucrados dieron como resultado una infame cinta en la que prima el morbo sobre el espectáculo.


La historia de CALÍGULA ( 12 al 41 D.C.) tercer emperador del imperio romano asciende al poder luego de dar muerte a Tiberio, lleva una relación incestuosa con su hermana Drusila quien le aconseja que tiene que casarse para tener descendencia y escogen a una mujer divorciada llamada Caesonia de moral muy dudosa y pronto el poder empieza a desequilibrar la mente imperial haciéndole proclamarse Dios, nombrar senador a su caballo, asesinar y torturar a sus opositores y establecer un burdel donde los clientes podrán disponer de las esposas e hijas de los patricios. El senado y el ejército indignados por los continuos oprobios deciden darle muerte poniendo a Claudio, un oligofrénico (hay quien dice que fingía a propósito) en su lugar.



Peplum descaradamente provocador que con el pretexto de la época servía para mostrar los excesos del poder y que según cuentan en el original de Vidal subyacía una carga crítica similar a SALÓ de Pasolini pero que ni Brass y peor Guccione compartían esa visión así que reemplazaron la utilización del sexo como instrumento de poder por devaneos carnales más fútiles. Sin embargo Giccione quería más y despidió al realizador italiano para añadir metraje pornográfico en unas cuantas escenas en particular aquella de la orgía en el burdel. McDowell se quejó constantemente que su personaje era tan afectado que solo concluyó el rodaje por su contrato. John Gielgud con total sorna afirmó que a sus 75 años había hecho su primer porno y Peter O’toole se la pasó borracho todo el tiempo que duró su participación. Así que del metraje filmado se manipuló tantas veces que nadie sabía el metraje real, incluso en 1984 la Penthouse la reestrenó sin cortes. Ahora con las restauraciones digitales tenemos en Bluray el disco con las dos versiones, la “normal” de cerca de 2 horas de duración y la porno con 40 minutos más.


Tras su exhibición y conociéndose los entretelones de su filmación algún periodista inquirió a Gore Vidal si no había pensado en el suicidio a ver tan maltratado su prestigio a lo que el escritor respondió: En el suicidio no, pero en el asesinato a menudo. Sea quien haya sido el responsable del resultado final lo que se suponía iba a ser una epopeya sobre la orgía del poder terminó siendo la PELICULA, sí con mayúsculas , del poder de la orgía (sic).
Película de romanos no apta para la Semana Santa.